INVENTARIO

Podemos hacer un inventario de lo conseguido en mes y medio de protesta. Se han contabilizado más de cuarenta fallecidos (perdonen la inexactitud de la cifra, pero si este número no se ha alcanzado la tendencia estadística indica que está por venir). Cientos de personas heridas, millares de afectados por bombas lacrimógenas, más de dos mil manifestantes detenidos, algunos liberados con régimen de presentación. Un dirigente nacional preso, dos alcaldes privados de libertad y destituidos de sus cargos. Otros alcaldes amenazados de correr el mismo destino. Una diputada despojada de su investidura parlamentaria por parte del presidente de la Asamblea Nacional, quien recientemente fuera ascendido de teniente a capitán, como si fuera militar activo, cargo incompatible con el ejercicio de diputado.

45 días de intensas protestas estudiantiles

45 días de intensas protestas estudiantiles

Por otro lado el gobierno al escalar la violencia militar, paramilitar y judicial muestra al mundo su peor cara. Ciertamente a Nicolás Maduro, había que hacerle caso cuando dijo que no le importaba que lo llamaran “dictador” pues así es como se comporta.

Nicolás Maduro; "No me importa que me llamen dictador"

Nicolás Maduro; “No me importa que me llamen dictador”

Se pueden seguir sacando cuentas, la Mesa de la Unidad democrática, luce cada vez más deslegitimada, así como el liderazgo visible de esta. Ante el ciudadano opositor afectado de radicalidad, la Mud sufre de excesiva sensatez. Podemos pensar que la oposición se haya en un trance de disonancia cognitiva.

La Mud y la pelea por el liderazgo opositor, entre el grito y el silencio no parece haber conversación.

La Mud y la pelea por el liderazgo opositor, entre el grito y el silencio no parece haber conversación.

Podríamos contabilizar igualmente las multimillonarias pérdidas económicas, entre negocios cerrados, ausentismo laboral, disminución de ventas, gastos en material de defensa, puesto que como es sabido los perdigones y gases lacrimógenos hay que importarlos en un momento en que escasean los dólares.

Por tanto si se realizara un conteo de inventario el saldo sería una enorme pérdida social, y que si no se recuperara algo de sensatez  (¿habrá que contabilizarla entre las pérdidas?) amenaza a extenderse de manera catastrófica.

La manifestación la lideran los estudiantes. Como lo hicieron en los carnavales del año 1928. Parece que en Venezuela, febrero es el mes del cisne negro de Nassim Taleb. El hecho imprevisto que todo lo cambia de manera irreversible. Podemos realizar el mismo ejercicio y contabilizar las ganancias alcanzadas por los estudiantes de la generación del 20. Allí habría que contar estudiantes detenidos, encarcelamientos, torturas y exilios. Ha de recordarse los fallecimientos de Pio Tamayo y Guillermo Prince Lara. Los resultados se vieron años después, al morir Juan Vicente Gómez, cuando a los protagonistas les tocó dirigir los cambios democráticos de la insurgente Venezuela del postgomecismo.

 

La generación del 28, el primer indicio de la modernidad política en Venezuela.

La generación del 28, el primer indicio de la modernidad política en Venezuela.

Desconozco cual será el final de la actual crisis política. Algunas ideas se encuentran en mi post anterior “Juego Trancado”. Sin embargo, algo podemos augurar, no todo es perdida, los estudiantes que asumieron la vanguardia de esta lucha, están, sencillamente,  ganando el futuro.

La lucha de los estudiantes, busca un solo objetivo: El futuro.

La lucha de los estudiantes, busca un solo objetivo: El futuro.

¿Juego trancado?

Nada puede ser más desalentador que realizar un ejercicio prospectivo de los escenarios a corto plazo en Venezuela, tras un mes de crisis política y varios meses de crisis económica. A estas alturas el juego parece trancado. Presos entre radicalismos el país se encuentra entre la parálisis, la anarquía y la represión bruta. Desde el lado de los manifestantes reina la improvisación de grupos que se coordinan a través de redes sociales y cuyas cabezas parece estar ocultas o simplemente funcionan a través de un mecanismo de autorganización de grupos conocidos como la teoría del enjambre. La Mesa de la Unidad Democrática, silenciada por el ruido de los radicales, no parece poder tomar el liderazgo de un movimiento que si bien comparte algunas cosas, no cree en las formas, lo apoya tibiamente, trata de canalizarlos hacia derroteros menos dañino, pero sin mayores éxitos. Los objetivos explícitos de las manifestaciones,  se encuentra en las exigencias del movimiento estudiantil y en la carta del Alcalde Metropolitano Antonio Ledezma. En el corazón de los que protestan, el verdadero objetivo es otro, el cambio del régimen político.

El enfrentamiento con la Guardia Nacional ha sido la constante en estas semanas de conflicto.

El enfrentamiento con la Guardia Nacional ha sido la constante en estas semanas de conflicto.

Desde el lado del gobierno, la repuesta ha ido en cuatro frentes:

  1. Tratar de desarticular los esfuerzos de la mediación internacional y asegurar el apoyo de los organismos multilaterales a la causa de la institucionalidad, entendida en el estrecho criterio de respetar el mandato del que los votantes eligieron  y la no injerencia en asuntos internos de otros países. En este aspecto podemos decir que las gestiones le han sido favorables, dado que desde hace tiempo, se es sabido que los organismos multilaterales funcionan más como clubes de defensa de presidentes, más que como custodios del pueblo ante los excesos de los gobernantes. Sin embargo no ha podido evitar las simpatías que en la opinión pública mundial han tenido los manifestantes y las llamadas de alerta en instancias parlamentarias europea.
  2. Represión dura y continua a través del uso de los equipos antimotines de la Guardia Nacional y la policía nacional, que por lo general cumplen su tarea a través del uso de equipos antimotines como bombas lacrimógenas y perdigones, pero que en otras ocasiones usan armas de fuego con balas o metras, que tienen como propósito herir o matar. Por lo general hay excesos en el uso de la fuerza. Preocupa, que de acuerdo a muchos testimonios la presencia de emociones negativas como rabia y odio en los cuerpos represores. Dentro de este item también se incluye el acoso judicial de lideres políticos y manifestantes. En este sentido existen cientos de manifestantes detenido, el encarcelamiento de Leopoldo López y la orden de captura a otros importantes líderes de su partido Voluntad Popular.
  3. La presencia de cuerpos parapoliciales o paramilitares, que utilizan la violencia armada y ciertamente criminal para enfrentarse con los manifestantes.
  4. Crear la parodia de un diálogo, donde lo primero en que ha fallado, es lograr convencer a manifestantes y la oposición organizada en la Mud, en la sinceridad de la propuesta de pacificación, por parte del gobierno. Las  mesas de trabajo que se han instalado en la llamada Conferencia por la paz, son colmadas por simpatizantes progubernamentales que buscan más que dialogar, “cayapear” a los pocos participantes que no simpatizan con el régimen.

Primera foto publicada de Leopoldo López desde su celda

En este punto el juego luce trancado y de lograr un desenlace la mayoría de los escenarios no vislumbran mejores tiempos para Venezuela, salvo un gran acuerdo nacional. Veamos porque lo planteo:

Escenario 1: Gana el gobierno, sin ceder en sus políticas. Esto ocurre porque las protestas se desinflan y da como resultado la frustración en los manifestantes y sus apoyos. La falta de consensos entre los métodos de lucha y los objetivos logran que se neutralicen todas las acciones y no logran socavar las defensas del gobierno, el cual sale victorioso de la crisis. El gobierno envalentonado desconoce las “causas” de la crisis política, al vencer sus “síntomas” y decide profundizar el camino hacia el “socialismo” con sus consabidas expropiaciones, desinversión, escasez e inflación.

Escenario 2: Gana el  gobierno, pero reconoce alguno de los problemas que la originaron: Cede en algunas exigencias de la oposición, y se junta con el cansancio producido por las protestas y la necesidad de regresar a la “cotidianidad”, pero a su vez encuentra con unas autoridades que desea restablecer la paz social. El gobierno accede a realizar reformas en lo económico, y ofrece algunas concesiones políticas. El éxito dependerá de lograr consensos en las directrices económicas y que estos logres resultados a corto plazo.

La cotidianidad de las colas, a las que la gente se niega a regresar.

La cotidianidad de las colas, a las que la gente se niega a regresar.

En este escenario se mantienen dudas si realmente un gobierno movido por una completa desconfianza hacia el sector privado, con grupos en lo interno mucho más ideologizados permitan que se lleven a cabo las reformas económicas que se requieren, y por supuesto, la gran pregunta, estaría el gobierno en capacidad de reconocer que tiene que pagar los platos rotos en términos de popularidad, sobre todo cuando la estabilidad está muy afectada por la crisis política actual.

Escenario 3: Salida de Nicolás Maduro del poder por alguna vía constitucional (renuncia del cargo o abandono del poder). La salida del poder apaciguaría los ánimos de los manifestantes por los momentos. De acuerdo a lo previsto en la constitución debería convocarse a elecciones en los siguientes 30 días. De allí se desprende a su vez, dos escenarios:

3.1 La oposición se unifica en torno a Henrique Capriles Radosnky, Henry Falcón o María Corina Machado o Leopoldo López, si logra desembrazarse de los obstáculos legales que pesan sobre él.

3.2 La oposición va desunida y se postulan varios candidatos que competirían entre sí.

La unidad de la alternativa democrática sigue siendo un requisito indispensable ante cualquier escenario.

En el primer escenario, las probabilidades favorecerían al candidato de la alternativa democrática, en el segundo escenario al candidato del Psuv, el cual asumimos se mantendrá unido. En este escenario habría que considerar la posibilidad de un descalabro en la popularidad del Psuv, es decir  una errática escogencia del candidato o una pésima campaña electoral, lo puede relegar a un tercer lugar, con una competencia entre opositores.

En cualquiera de los casos, el nuevo presidente tendría la tarea titánica de iniciar un severo plan de ajuste y estabilización económica, política y social, en una Venezuela que se mantendrá polarizada dificultando los consensos que son requeridos para el restablecimiento de la confianza y de la institucionalidad.

Escenario 4: Alzamiento militar: Militares de cualquier signo, ante la situación de caos e ingobernabilidad deciden asumir el mando.  Nos encontramos con varios subescenarios:

4.1.             Golpe militar triunfa: El gobierno de facto, deberá enfrentar con represión aún más dura a militantes del Psuv, GPP y simpatizantes. Aislamiento internacional, con excepción de Estados Unidos y otros países aliados como Canadá y algunos países europeos. Con seguridad convocara a elecciones, pero bajo la condición  de realizarlas cuando pueda lograr estabilizar la situación (lo cual puede ser prolongado por tiempo indefinido), es decir dictadura abierta o la haría de inmediato con lo cual se pasa al escenario 3.

4.2.             Golpe militar fracasa: La represión del gobierno se “justificaría” por la actividad de fuerza. Posiblemente el gobierno comenzaría a sufrir de cierta actitud “paranoide” por lo que aumentaría su nivel de agresividad y la consiguiente violación de los derechos humanos. La situación económica se vería mucho más afectada. El gobierno sería todavía mucho más autocrático.

4.3.             El golpe militar fracasa pero no es derrotado totalmente. Un hecho en la historia recuerda este escenario. España 1936 y el inicio de la guerra civil española. Lo ocurrido en Libia o lo que ocurre en Siria, nos dice que en las actuales circunstancia que es una situación poco probable, pero ahora posible.

La guerra civil: El escenario menos deseado y gracia a Dios todavía luce lejano.

La guerra civil: El escenario menos deseado y gracia a Dios todavía luce lejano.

La revisión de estos escenarios me lleva a ver una situación poco esperanzadora. La victoria de algunos de los bandos no parece ser una solución para nadie. Por el contrario la perspectiva es que una victoria, siempre será pírrica y la consecuencia será mantener el clima de confrontación y la difícil situación de los venezolanos. Como se sale de este escenario: Solo a través de un dialogo sincero, con humildad, en condiciones paritarias y ánimo de rectificación entre las partes. Lamentablemente esto solo ocurrirá cuando las partes sientan que no pueden derrotarse y cuando en lugar de los apetitos de poder se tenga como norte el bienestar del país, bajo la premisa que ambas partes pueden partir de la buena fe (habrá que trabajar mucho en ello),  el respeto a la constitución nacional y un mediador que ambas partes  aprueben.

Una sola vía para enfrentar la crisis: Un diálogo verdadero.

Una sola vía para enfrentar la crisis: Un diálogo verdadero.

PLATAFORMA PARA UN DIALOGO

Tren Venezuela (1)El Proyecto TREN (Talleres de reconstrucción nacional), es una iniciativa de un grupo de personalidades carabobeñas y nacionales que tiene como misión, el pensar y coordinar  las acciones que desde la sociedad civil requiere el país para su mejor desenvolvimiento en un ámbito democrático y descentralizado. De acuerdo al decir de sus primeros documentos: el proyecto TREN tiene por objeto crear una herramienta de participación para amplios sectores nacionales de la sociedad civil que comparten la angustia y preocupación por el futuro del país y que sienten la obligación de aportar sus capacidades y experiencias en el proceso de reconstrucción nacional.

El Tren no podía estar separado de la realidad nacional. Entiende la gravedad por la cual pasa la nación y la actual coyuntura de crisis política que ya lleva tres semanas. Entiende a su vez, que las vías tomadas por las partes no son las adecuadas para la resolución del conflicto. Los resultados hasta los momentos, son mayor represión, venezolanos asesinados por la violencia política, cientos de heridos y detenidos y decenas de torturados. Además las pérdidas económicas en horas hombrese pueden cuantificar en miles de millones de bolívares.

Ante la protesta, la respuesta del gobierno ha sido represión y una farsa de diálogo.

Ante la protesta, la respuesta del gobierno ha sido represión y una farsa de diálogo.

La propuesta de diálogo formulada por el gobierno se entiende más como una jugada política, que una oportunidad para la reconciliación. Quieren la paz, por supuesto, pero para poder seguir llevando la política  que ha llevado a la destrucción de la economía nacional y la imposición de un régimen de democracia hibrida, donde el despotismo se esconde bajo la llamada permanente a procesos electorales en clara posición de ventaja financiera e institucional.

Desde el lado de la oposición (en las actuales circunstancias no le cabe otro nombre) la respuesta ha sido múltiple, donde se pueden cuantificar al menos al menos tres tendencias:

  • Los insurrectos que se mantienen en la calle y tras las barricadas, que creen que están en el camino correcto para cambiar el régimen político imperante y que aunque no lo expresen abiertamente, esperan un desenlace a través de la renuncia o abandono del cargo del gobernante.
  • Los librepensadores, aquellos que por cuenta propia y sin permiso de nadie, acudieron presurosos a las mesas de diálogos. Entre ellos caben nombrar al periodista Vladimir Villegas, Pedro Pablo, el expresidente de la FCU UCV Ricardo Sánchez, el alcalde de la ciudad de Valencia Michelle Cochiola, entre otros.
  • La dirigencia de la Mesa de la Unidad Democrática encabezada por Primero Justicia, Acción Democrática, Copei y Ramón Guillermo Aveledo, quienes han condicionado el dialogo a unas condiciones previas, que garanticen que estas se realicen dentro del marco constitucional y garantías de un mediador que permita que los acuerdos realmente se concreten (ver condiciones de Capriles). A su vez la dirigencia estudiantil a pesar de marcar distancia con la MUD, ha generado un documento de peticiones, que condicionan su participación en el diálogo en términos muy parecidos.

Otros actores como la dirigencia de Fedecámaras centrada en su papel de organismo cúpula empresarial y no como vocero de un sector político partidista y el empresario Lorenzo Mendoza, aprovechan la oportunidad para lograr incidir en la política económica pero que sus posiciones poco pueden influir en los elementos políticos de la crisis.

Quizás sin darse cuenta, esta tríada de tendencias, forman una simbiosis que se complementan más que se rivalizan, y que pueden lograr consolidar una frente de batalla, ante el intento hegemónico del régimen hoy presidido por Nicolás Maduro: los insurgentes son necesarios, porque sin la gente en la calle (no en guarimbas) el gobierno mantendría su arrogancia en su tarea de destrucción de Venezuela; los librepensadores, porque permite decirle al gobierno unas cuantas verdades en la cara, y la Mud, puesto que terminan siendo, a pesar de sus problemas coyunturales de legitimidad el canal, donde la alternativa democrática pueden reencontrarse.

Es posible el dialogo, por supuesto que sí. Pero requiere de unas condiciones del entorno, para que ella pueda darse. Más allá de la buena voluntad de los actores, de los cuales no podemos ahondar porque “caras vemos corazones, no sabemos”, lo cierto es que en una contienda de carácter político el diálogo o negociación estará signada por un elemento: la imposibilidad de victoria de algunas de las partes.

Para que se entienda, si uno de los actores de la oposición percibe que se encuentra en la posibilidad que el gobierno ceda sin dialogo e incluso que caiga, va a mantener incólume su línea de conducta en acciones de calle, esperando el desenlace. Igual ocurre, si el gobierno (el cual no ha sentido ciertamente que su régimen se encuentre en peligro), cree que las protestas pasaran incluso si no cediera un ápice a sus peticiones, entonces tampoco estaría dispuesto a dialogar, más allá que el teatro que forma para las audiencias nacionales e internacionales.

Ahora bien si los actores políticos opositores dan cuenta que la caída del régimen es un imposible en el corto plazo, pero a su vez el régimen entiende que es imposible lograr la paz social y los costos que ello conlleva a su gobernabilidad, si no cede en ciertos aspectos, entonces se dará el terreno para un proceso de diálogo.

Dialogo vs conflicto 2

En este contexto, el Tren, como movimiento que se asume parte de la sociedad civil, cree que la situación de crisis en la que se encuentra sumida la sociedad, hace imposible que la gente no exprese su malestar por cualquier vía. También entiende que la realidad política no parece conducir en las actuales circunstancias a un cambio de gobierno.

Así en el ánimo de aportar soluciones a la actual crisis política, el Proyecto Tren asumió el compromiso de la construcción de la Plataforma por la Paz: Nelson Mandela. Creemos que el dialogo es posible si el interés es Venezuela. Si bien se reconoce que Maduro fue electo por un período constitucional, también es menester que comprenda que cien mil votos de ventaja no es un aval para imponer un proyecto hegemónico y convertir a Venezuela en el ratón de laboratorio del experimento del socialismo del siglo XXI, cuyos resultados inmediatos, han sido la debacle económica y moral de Venezuela. La Plataforma genera las condiciones para que las condiciones de dialogo vayan más allá de la buena fe, al incluir actores internacionales como mediadores de buena voluntad. .

Les invito por tanto a montarse en la plataforma que desde nuestro espacio de sociedad civil, ofrecemos por la paz de nuestra nación y un futuro próspero y verdaderamente democrático.

Plataforma por la paz Nelson Mandela

ENTRE LA CONCIENCIA Y EL CORAZON

Me dice el corazón
no pierdas por nada esta ocasión
Pero me grita la conciencia
equivocarte de nuevo no puede ser coincidencia

Canción “Conciencia” de Gilberto Santa Rosa

Aristóteles para definir al hombre y diferenciarlo del resto de los animales, lo intuyó provisto de razón. Es decir a que a diferencia de éste, antes diferentes situaciones que se presente en la vida, está en la capacidad de evaluar las diferentes alternativas que posee, ponderar las consecuencias que se derivan de manera anticipada a su elección y posteriormente  decidir por aquella que le resulta más conveniente. Esta concepción del hombre es la que funda todo el pensamiento que trata de explicar la conducta del hombre en sociedad.

aristoteles

Aristóteles: Uno de los genios del pensamiento occidental

Pero el ser humano no es pura razón. Muchas veces nuestras decisiones son afectadas por nuestras emociones y se toman más que por la ponderación de las consecuencias de la decisión, motivados por sentimientos de amor, odio, rabia o tristeza. Muchos de nuestros errores son producidos porque una decisión en lugar de ser tomada con la cabeza, es tomada en momentos de altos niveles de emotividad, donde la razón es dejada de lado. De hecho el bestseller de Daniel Coleman, la inteligencia emocional, si se lee detenidamente, lo que trata de comunicar que a las emociones hay que controlarlas (no evitarlas) para que podamos decidir adecuadamente.

El libro de Coleman explica alguna de las razones por las cuales un alto coeficiente intelectual no es garantía de éxito.

El libro de Coleman explica alguna de las razones por las cuales un alto coeficiente intelectual no es garantía de éxito.

Escribía en mi post anterior (El punto medio) que la gente se encontraba realmente molesta por la situación que vive Venezuela, o bien por la incompetencia (para quien crea que los problemas actuales son producto de una incapacidad del gobierno para el manejo de los asuntos públicos) o bien por la maldad (para aquellos que creen que la situación actual es deliberada siguiendo una estrategia de poder diseñada en Cuba) de los actores gubernamentales. A su vez, escribía sobre la situación de angustia ante la pérdida de esperanza y la idea, construida a partir de variables actuales, que nuestra sociedad se encuentra en franco declive y por tanto no está en capacidad de ofrecer un futuro de bienestar a los jóvenes, una vez accedan a puestos de responsabilidad. Un momento de alta sensibilidad emocional a nivel social, en lo que es difícil mantenerse razonable analizando alternativas y ponderando consecuencias.

Los hechos ocurridos a partir del 12 de febrero indican una gran carga emocional a nuestras decisiones sobre lo público. La calle es una respuesta que se pretende racional, pero que sencillamente se nutre de la rabia y angustia de la población, que necesita una respuesta inmediata ante la actual situación.  Al primer llamado de calle, el malestar que se fue gestando en las conversaciones de las colas para conseguir leche o harina pan, emergió sonoramente y han generado un estado de insubordinación, especialmente en los sectores de clase media, tradicionalmente adverso al régimen político implantado desde hace 15 años.

El paradigma de la complejidad, señala la dificultad que existe para vislumbrar futuros alternativos antes ciertos eventos. Entiéndase por tanto la incapacidad para predecir el futuro en un entorno, donde interactúa de manera simultánea las emociones y razones de millones de seres humanos, que incluso pueden cambiar de estado de ánimo o punto de vista de un momento a otro.

Si algo no le ha faltado a la calle ha sido su presencia multitudinaria

Si algo no le ha faltado a la calle ha sido la presencia de multitudes

Así que poco podemos decir de los resultados y las consecuencias de la insurgencia popular que existe en Venezuela desde el 12 de febrero, motivado por las numerosas manifestaciones ocurridas en el país convocados por los promotores de “#lasalida” y que luego se reforzaron por los actos de represión y amedrentamiento realizado por las fuerzas del orden público y sus aliados paramilitares llamado colectivos. Lo que sí es cierto que en el accionar de la gente, hay mucha emoción, pero muy poca razonabilidad.

 Que se puede colegir de estos eventos

Una frase del salsero Gilberto Santa Rosa en su canción Perdóname (versión Carnegie hall) dice “es mucho más fácil pedirte perdón que haberte pedido permiso”. Leopoldo López, Maria Corina y Antonio Ledezma, alentaron a tomar la calle. Decisión unilateral tomada por quienes plantean #lasalida, y la gente respondió. Ahora la unidad tiene que trabajar a posterior con hechos cumplidos. No puede abiertamente condenar la acción porque sería ir contra su natural base de apoyo, pero tampoco está convencida que “#lasalida” sea la salida. No se puede llorar por la leche derramada, la situación está en marcha, con mucha gente en la calle, que lo que quiere sencillamente es la salida del gobierno de turno, y que de acuerdo a su eslogan “el que se cansa pierde” dice no regresar a sus casas hasta sus últimas consecuencias. Vemos a una Mud un tanto “deslegitimada”, y la gente dirigida en los actuales momentos por diferentes grupos de personas que se auto-lidera por cuadras, con escasa visión estratégica, pero sí con una visión muy romántica y fantasiosa de la lucha política. Difícil acertijo que hay que descifrar cuando el norte sigue siendo la Unidad en un momento en que cualquier acción que no sea una aventura, será con seguridad interpretada como blandengue, cuando no abiertamente de colaboracionista.

En las zonas de clases media de las principales ciudades, la población se autoflagela a través de barricadas que impiden el acceso vehicular. Un estado de sitio autoimpuesto, que polariza la lucha y vuelve a abrir la brecha con quienes aunque molestos con el gobierno, no desea incrementar los conflictos. Torpe estrategia que ahuyenta a  necesarios aliados que pronto harán mucha falta. Esta manera de lucha no fue consultada,  sino arbitrariamente decidida por grupúsculos de ciudadanos creyentes en la tesis foquistas del Che Guevara y Regys Debray, reinterpretada por Robert Alonso, afortunadamente autoexiliado de estas tierras.

Hacer de nuestra urbanización un estado de sitio, singular manera de lucha política condenada al fracaso.

Hacer de nuestra urbanización un estado de sitio, singular manera de lucha política condenada al fracaso.

El sitio es una estrategia militar muy vieja y consiste en cortarle a una población o cuerpo militar de sus fuentes de abastecimiento de comida. En nuestro caso las llamadas “guarimbas” cortan el abastecimiento y la movilidad de los ciudadanos que en teoría enfrentan al gobierno. Quienes crean que esta es una estrategia victoriosa, definitivamente no entienden que lo que lograran será que nos “cocinemos en nuestros propios jugos”, y tener a los propios vecinos, enfrentando “la guarimba” y hasta pidiendo al Gobierno que restablezca el orden.

 Mirando hacia el otro lado

Definitivamente el país le quedo grande al presidente Maduro. Las estrategias que le resultaron a Chávez, a él definitivamente no le funcionan. Sin carisma, ni gran poder de convocatoria, no le queda más recurso que apelar a la violencia para amedrentar a la ciudadanía que se le rebela. Lo salva el “Esprit de corps” (espíritu de cuerpo) que logró establecer el liderazgo del presidente  Chávez entre todos los aparatos del estado,  la división de la oposición y la incomunicación de la clase política con los sectores populares.

No tengo la menor duda que muchos están pensando que el Comandante eterno se equivocó al escoger a su sucesor y más de uno debe estar tentado a creer que se encuentra en mayor capacidad de ocupar el cargo que hoy ejerce Maduro.

Por los momentos Maduro, dedicará su tiempo a sortear la crisis política. Si logra vencerla, tendrá que enfrentar otra vez los avatares de la economía, donde un régimen, muy afectado en su legitimidad tendrá que tomar graves decisiones, que pueden afectar más su popularidad.

maduro trabajadores petroleros

Las acciones de Maduro nada novedosas: contramarchas, cadenas de radio y Tv y mucha represión.

Chávez recurrió a las misiones para levantar su popularidad frente al escenario del referéndum revocatorio que finalmente ganara en el año 2004. Recuperó su imagen a través del reparto de la renta petrolera exacerbada por la elevación de los precios del petróleo. A Maduro no le queda más alternativa que ofrecer sangre, sudor y lagrimas. Lástima que para él, no sea los bombarderos del ejército nazi el que genere el dramático llamado, sino el desastre económico heredado del comandante supremo y su propia incapacidad.