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ENTRE LA CONCIENCIA Y EL CORAZON

Me dice el corazón
no pierdas por nada esta ocasión
Pero me grita la conciencia
equivocarte de nuevo no puede ser coincidencia

Canción “Conciencia” de Gilberto Santa Rosa

Aristóteles para definir al hombre y diferenciarlo del resto de los animales, lo intuyó provisto de razón. Es decir a que a diferencia de éste, antes diferentes situaciones que se presente en la vida, está en la capacidad de evaluar las diferentes alternativas que posee, ponderar las consecuencias que se derivan de manera anticipada a su elección y posteriormente  decidir por aquella que le resulta más conveniente. Esta concepción del hombre es la que funda todo el pensamiento que trata de explicar la conducta del hombre en sociedad.

aristoteles

Aristóteles: Uno de los genios del pensamiento occidental

Pero el ser humano no es pura razón. Muchas veces nuestras decisiones son afectadas por nuestras emociones y se toman más que por la ponderación de las consecuencias de la decisión, motivados por sentimientos de amor, odio, rabia o tristeza. Muchos de nuestros errores son producidos porque una decisión en lugar de ser tomada con la cabeza, es tomada en momentos de altos niveles de emotividad, donde la razón es dejada de lado. De hecho el bestseller de Daniel Coleman, la inteligencia emocional, si se lee detenidamente, lo que trata de comunicar que a las emociones hay que controlarlas (no evitarlas) para que podamos decidir adecuadamente.

El libro de Coleman explica alguna de las razones por las cuales un alto coeficiente intelectual no es garantía de éxito.

El libro de Coleman explica alguna de las razones por las cuales un alto coeficiente intelectual no es garantía de éxito.

Escribía en mi post anterior (El punto medio) que la gente se encontraba realmente molesta por la situación que vive Venezuela, o bien por la incompetencia (para quien crea que los problemas actuales son producto de una incapacidad del gobierno para el manejo de los asuntos públicos) o bien por la maldad (para aquellos que creen que la situación actual es deliberada siguiendo una estrategia de poder diseñada en Cuba) de los actores gubernamentales. A su vez, escribía sobre la situación de angustia ante la pérdida de esperanza y la idea, construida a partir de variables actuales, que nuestra sociedad se encuentra en franco declive y por tanto no está en capacidad de ofrecer un futuro de bienestar a los jóvenes, una vez accedan a puestos de responsabilidad. Un momento de alta sensibilidad emocional a nivel social, en lo que es difícil mantenerse razonable analizando alternativas y ponderando consecuencias.

Los hechos ocurridos a partir del 12 de febrero indican una gran carga emocional a nuestras decisiones sobre lo público. La calle es una respuesta que se pretende racional, pero que sencillamente se nutre de la rabia y angustia de la población, que necesita una respuesta inmediata ante la actual situación.  Al primer llamado de calle, el malestar que se fue gestando en las conversaciones de las colas para conseguir leche o harina pan, emergió sonoramente y han generado un estado de insubordinación, especialmente en los sectores de clase media, tradicionalmente adverso al régimen político implantado desde hace 15 años.

El paradigma de la complejidad, señala la dificultad que existe para vislumbrar futuros alternativos antes ciertos eventos. Entiéndase por tanto la incapacidad para predecir el futuro en un entorno, donde interactúa de manera simultánea las emociones y razones de millones de seres humanos, que incluso pueden cambiar de estado de ánimo o punto de vista de un momento a otro.

Si algo no le ha faltado a la calle ha sido su presencia multitudinaria

Si algo no le ha faltado a la calle ha sido la presencia de multitudes

Así que poco podemos decir de los resultados y las consecuencias de la insurgencia popular que existe en Venezuela desde el 12 de febrero, motivado por las numerosas manifestaciones ocurridas en el país convocados por los promotores de “#lasalida” y que luego se reforzaron por los actos de represión y amedrentamiento realizado por las fuerzas del orden público y sus aliados paramilitares llamado colectivos. Lo que sí es cierto que en el accionar de la gente, hay mucha emoción, pero muy poca razonabilidad.

 Que se puede colegir de estos eventos

Una frase del salsero Gilberto Santa Rosa en su canción Perdóname (versión Carnegie hall) dice “es mucho más fácil pedirte perdón que haberte pedido permiso”. Leopoldo López, Maria Corina y Antonio Ledezma, alentaron a tomar la calle. Decisión unilateral tomada por quienes plantean #lasalida, y la gente respondió. Ahora la unidad tiene que trabajar a posterior con hechos cumplidos. No puede abiertamente condenar la acción porque sería ir contra su natural base de apoyo, pero tampoco está convencida que “#lasalida” sea la salida. No se puede llorar por la leche derramada, la situación está en marcha, con mucha gente en la calle, que lo que quiere sencillamente es la salida del gobierno de turno, y que de acuerdo a su eslogan “el que se cansa pierde” dice no regresar a sus casas hasta sus últimas consecuencias. Vemos a una Mud un tanto “deslegitimada”, y la gente dirigida en los actuales momentos por diferentes grupos de personas que se auto-lidera por cuadras, con escasa visión estratégica, pero sí con una visión muy romántica y fantasiosa de la lucha política. Difícil acertijo que hay que descifrar cuando el norte sigue siendo la Unidad en un momento en que cualquier acción que no sea una aventura, será con seguridad interpretada como blandengue, cuando no abiertamente de colaboracionista.

En las zonas de clases media de las principales ciudades, la población se autoflagela a través de barricadas que impiden el acceso vehicular. Un estado de sitio autoimpuesto, que polariza la lucha y vuelve a abrir la brecha con quienes aunque molestos con el gobierno, no desea incrementar los conflictos. Torpe estrategia que ahuyenta a  necesarios aliados que pronto harán mucha falta. Esta manera de lucha no fue consultada,  sino arbitrariamente decidida por grupúsculos de ciudadanos creyentes en la tesis foquistas del Che Guevara y Regys Debray, reinterpretada por Robert Alonso, afortunadamente autoexiliado de estas tierras.

Hacer de nuestra urbanización un estado de sitio, singular manera de lucha política condenada al fracaso.

Hacer de nuestra urbanización un estado de sitio, singular manera de lucha política condenada al fracaso.

El sitio es una estrategia militar muy vieja y consiste en cortarle a una población o cuerpo militar de sus fuentes de abastecimiento de comida. En nuestro caso las llamadas “guarimbas” cortan el abastecimiento y la movilidad de los ciudadanos que en teoría enfrentan al gobierno. Quienes crean que esta es una estrategia victoriosa, definitivamente no entienden que lo que lograran será que nos “cocinemos en nuestros propios jugos”, y tener a los propios vecinos, enfrentando “la guarimba” y hasta pidiendo al Gobierno que restablezca el orden.

 Mirando hacia el otro lado

Definitivamente el país le quedo grande al presidente Maduro. Las estrategias que le resultaron a Chávez, a él definitivamente no le funcionan. Sin carisma, ni gran poder de convocatoria, no le queda más recurso que apelar a la violencia para amedrentar a la ciudadanía que se le rebela. Lo salva el “Esprit de corps” (espíritu de cuerpo) que logró establecer el liderazgo del presidente  Chávez entre todos los aparatos del estado,  la división de la oposición y la incomunicación de la clase política con los sectores populares.

No tengo la menor duda que muchos están pensando que el Comandante eterno se equivocó al escoger a su sucesor y más de uno debe estar tentado a creer que se encuentra en mayor capacidad de ocupar el cargo que hoy ejerce Maduro.

Por los momentos Maduro, dedicará su tiempo a sortear la crisis política. Si logra vencerla, tendrá que enfrentar otra vez los avatares de la economía, donde un régimen, muy afectado en su legitimidad tendrá que tomar graves decisiones, que pueden afectar más su popularidad.

maduro trabajadores petroleros

Las acciones de Maduro nada novedosas: contramarchas, cadenas de radio y Tv y mucha represión.

Chávez recurrió a las misiones para levantar su popularidad frente al escenario del referéndum revocatorio que finalmente ganara en el año 2004. Recuperó su imagen a través del reparto de la renta petrolera exacerbada por la elevación de los precios del petróleo. A Maduro no le queda más alternativa que ofrecer sangre, sudor y lagrimas. Lástima que para él, no sea los bombarderos del ejército nazi el que genere el dramático llamado, sino el desastre económico heredado del comandante supremo y su propia incapacidad.

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