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Politólogos Carabobeños por la Democracia: Un país paralizado, una crisis del transporte

En días recientes publique un relato en el blog que uso para los temas del espíritu. Su nombre era Terminal y relata las peripecias de un joven yuppie en un terminal de pasajeros. El cuento en realidad tienen como escenario el Terminal del Nuevo Circo de Caracas cuando este existía hará unos 25 años. Muchos de quienes me comentaron referían a la desastrosa situación de los terminales de pasajeros, sin percatarse, que la realidad actual no tiene nada que ver con la de aquel tiempo. Que hoy día es mucho peor. Ya no son los choferes quienes esperan por los pasajeros, sino los pasajeros que esperan las pocas unidades existentes. Ahora las incomodidades comienzan días antes, cuando hay que buscar efectivo para poder trasladarse, aunado a la propia dificultad de poder llegar al terminal en caso que no tengas quien te acerque, dadas las dificultades de acceder a una unidad de transporte colectivo y la casi inexistencia del servicio de taxi. Entre otras reflexiones y lo neurálgico que resulta para el desenvolvimiento de la ciudad el servicio del transporte público, fue que desde la asociación Politólogos carabobeños por la democracia, decidimos tomar posición sobre este tema. Presentamos nuestra posición.

La comunidad politológica carabobeña, se encuentra consternada por la gravísima crisis del transporte sufrida por los venezolanos y que, a todas luces, parece destinada a empeorar en el segundo semestre del año.

Así luce una parada en las ciudades venezolanas un día cualquiera

Según datos del Sindicato del Transporte de Carabobo, los municipios que integran la “Gran Valencia”, donde viven 1,8 millones de personas, solo posee 400 unidades de transporte operativas (busetas, bus, mini bus). Muchas empresas han recurrido a tener servicios de transporte privados y a contratar personal que viva en las adyacencias de sus instalaciones, por otro lado, muchos ciudadanos han decidido dejar sus empleos antes que correr el riesgo de subirse a las denominadas “perreras”. Sobre este particular, ya para Julio de 2018, el Comité de Usuarios del Transporte Público informaba, a través de su vocero, Luis Alberto Salazar, que se habían registrado 34 fallecidos y 250 heridos por el uso de “perreras”.

Esta crisis comenzó desde el momento en que los repuestos e insumos destinados al mantenimiento del parque automotor dejaron de ser una prioridad para la asignación de dólares preferenciales por parte del Estado Venezolano, en ese instante, la importación de esos productos pasó a realizarse a base del dólar cotizado en el mercado negro. El esquema tarifario del servicio de transporte público, aunque sus operarios sean empresas cooperativas y particulares, es aprobado por decreto y, en medio de una desmesurada demostración de demagogia, las tarifas se congelaron mientras que los repuestos se encarecían a diario. Resultado: Choferes sin vehículos, peatones sin transporte, todos paralizados. Aunque con “el pasaje más barato de América Latina”.

De las unidades acondicionadas para el transporte público a las “perreras”

Hoy, no solo los transportistas no logran reparar sus unidades, tampoco el motorizado, ni el poseedor de su auto propio,  tampoco la universidad puede arreglar “las iguanas”. Quizá, de continuar este hilo infinito de errores de diseño de políticas públicas, pronto las autopistas serán ocupadas por bicicletas, patines o patinetas antes que vehículos… no será por ecología, será por impericia gubernamental, por decadente corrupción y absoluta desidia. Y aun en ese instante, pensaremos que esas formas de transporte también requerirán repuestos y no los tendremos.

Los politólogos sabemos que una mala praxis médica puede matar a una persona, pero malas políticas pueden matar a pueblos enteros. Exigimos como gremio que el alto gobierno nacional tome conciencia de la gravedad de los perjuicios económicos que la paralización indefinida del transporte puede traer al país y se tomen las siguientes medidas correctivas:

  • Descentralizar (municipalizar) la competencia legal de fijación de precios a la tarifa del transporte público. Cada ciudad posee una realidad diferenciada y la municipalización de la discusión de tarifas entre usuarios, transportistas y gobierno puede brindar resultados con mayor celeridad si esta se celebra a nivel local.
  • La restitución de las competencias constitucionales al Banco Central de Venezuela (BCV) para que pueda dotarse de transparencia la política monetaria, se impongan límites a la financiación del déficit fiscal y, en consecuencia, la depreciación acelerada del tipo de cambio y la galopante inflación dejen de afectar perniciosamente la prestación del servicio de transporte público (entre muchísimas otros aspectos de la vida nacional)
  • Restituir las políticas de actualización de flota a través de créditos públicos dirigidos al sector transporte y en alianza con la industria ensambladora nacional.
  • Desbloquear en el Ministerio del Trabajo la discusión de la contratación colectiva en todas las empresas públicas y privadas para que sindicatos y patrones puedan incluir y aprobar, en sus discusiones, las reivindicaciones relativas a transporte de personal de manera perdurable, fiable y transparente.
  • Destinar fondos públicos al desarrollo de sistemas municipales de transporte escolar para evitar la deserción educativa.
  • Reiniciar la construcción, paralizada por distintos motivos, de los sistemas de transporte masivo como el Metro de Valencia para que finalmente puedan inaugurarse la totalidad de las estaciones previstas en el 2006.

Estas y otras medidas, para ser efectivas, deben ser tomadas en un contexto de normalización institucional. La ausencia tanto de legitimidad democrática como de apego a la constitución vigente resulta perjudicial para la toma de decisiones. No se puede gobernar por decreto, solo puede hacerse con consensos, concertación y discusión pública. Los politólogos carabobeños reiteramos nuestra disposición para colaborar con la nación en nuestro campo de trabajo, estamos al servicio del país y de sus ciudadanos.

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Yván Serra: “El gran reto de Venezuela es civilizar la política”; por Enderson Sequera S.

Hace unos meses, Enderson Sequera, un brillante estudiante de ciencias políticas de la Universidad de Carabobo, motivado por una actividad académica, me realizó una entrevista sobre el tema del liderazgo político venezolano. La entrevista fue publicada en su blog https://polihablandoblog.wordpress.com/.  Creo que después de casi un año, lo que allí se dijo mantiene vigencia y decidí publicarlo en mi espacio. Pueden leer algunos extractos de la entrevista a continuación:

Enderson Sequera (ES): En medio del convulsionado ambiente político de nuestro país, tomarse unos minutos para hablar sobre el liderazgo parece ser o un acto de divisionismo o una banalidad. Mucho se ha dicho, y se seguirá diciendo, desde la reacción visceral producto del descontento y de tener las pasiones a flor de piel. En cambio, poco se ha reflexionado y meditado desde la experticia que brinda la academia. Si partimos del principio que, para lograr el éxito en cualquier actividad humana, la reflexión debe preceder a la acción, nos encontramos en la necesidad de hacer un balance sobre el desempeño de nuestro liderazgo. En las líneas posteriores, el profesor Yván Serra, politólogo egresado de la Universidad Central de Venezuela (UCV) y el Instituto de Estudios Superiores y Administración (IESA), nos comparte sus agudas reflexiones sobre la dirigencia política venezolana y su visión del liderazgo.

I Parte – Del caudillismo a la modernización

ES: Según su opinión, ¿Cuáles han sido las principales fallas del liderazgo político venezolano antes de la llegada al poder del Ex presidente Chávez?

Yván Serra (YS): Cuando hablamos de liderazgo, la gente que lo estudia lo que hace es tratar de conseguir patrones comunes que hacen que alguien sea identificado como líder. Gandhi, Mandela, Churchill: qué es lo que tiene esta gente que hace que otros los sigan. Eso es el liderazgo. Allí, unos encuentran e identifican patrones y otros no ven ninguno. Pero, ¿qué es en esencia un líder? Es una persona que tiene un objetivo que no puede ser alcanzado por el solo y de alguna manera compromete a algún grupo de personas a que lo ayuden a conseguir ese objetivo.

Ahora, si nos remontamos al año 1935, ¿qué sucede? muere Juan Vicente Gómez. Y tanto Cipriano Castro como Gómez tuvieron una virtud que fue acabar con el caudillismo. A sangre y fuego. Caudillo que se atravesaba, caudillo que se fusilaba. Hubo una sola mano, un solo jefe. Posteriormente, cuando muere Gómez no hay un caudillo que lo siga, en una Venezuela que estaba teniendo una fuente de ingreso que antes no tenía que era la renta petrolera. Así, Eleazar López Contreras, que más o menos tenía la idea de seguir un esquema Gomecista, al cabo de un año tenía una poblada a las afueras del Palacio reclamándole derechos. Tanto así, que la manifestación más grande que se ha visto en Venezuela la tuvo Eleazar López Contreras. Allí tuvo que empezar a reconocer que el país tenía que cambiar, y se da inicio, en ese momento, a un proceso de modernización del país.

Ese grupo, donde además de López, estaban Manuel Egaña, Alberto Adriani, Pocaterra, Uslar Pietri, planteaba que el pueblo, la masa, era ignorante y no tenía capacidad por ella misma para adelantar un proceso de modernización. Por tanto, este tiene que ser dirigido desde el punto de vista de elites. Nosotros tenemos que dirigir este proceso. Eso de votar no cabe aquí, y debemos seguir con un voto restringido.

Por otra parte, Acción Democrática (AD), Rómulo Betancourt, tenía otras perspectivas. ¿Por qué este proceso de modernización va a ser dirigido desde arriba? Nosotros creemos que el pueblo tiene que ser participe y protagonista de este proceso. Sin embargo, ¿qué fue lo importante de ese liderazgo? Que, independientemente de las diferencias, ambos (el grupo de López y AD) tenían claro un objetivo: la modernización de Venezuela. Cuando dicen que no se le hizo caso a Arturo Uslar Pietri de que había que sembrar el petróleo, ¡claro que se le hizo caso! Lo que pasa es que los objetivos no fueron logrados. Entonces, cuando revisamos las cifras económicas que recopila el profesor Asdrúbal Batista del IESA, desde la independencia, hasta finales del siglo XX, tú te consigues que Venezuela es un país que creció ininterrumpidamente por más de 50 años sin inflación. Venezuela empezó a ser modelo mundial. Por eso, cuando yo era muchacho, recuerdo ver en Televisión a alguien decir que Venezuela era el país con renta per cápita más alta de Latinoamérica. Un venezolano iba a Europa y se traía media Europa, como consecuencia del bienestar que existía.

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ES: ¿Éramos la Suiza de America?

YS: No tanto así. Pero éramos un país, por lo menos hasta el año 1973, con un proceso de crecimiento, sin inflación, un proceso de urbanización acelerado. La modernización requiere que la gente viva en ciudad, no que viva en el campo. El venezolano en los años 20 se moría de mengua. En los años 20 teníamos 90% de analfabetismo y 50 años después, pasamos a tener 90%, pero de personas alfabetizadas, que viven en ciudades y que muestran prosperidad. Uno se detiene y es imposible no precisar que allí el liderazgo tuvo que influir en eso. Tuvo éxito. Y eso, en gran parte, se debió a que tenía una meta clara. La modernización.

II Parte – De la modernización a la partidocracia

YS: Después de los años 70 es que viene el problema. En esa época, había ya economistas alertando que ese proceso de crecimiento basado en la renta petrolera estaba empezando a mostrar un desgaste. ¿Cómo nació nuestro proceso de modernización? A través de lo que se llamó la sustitución de importaciones. Pero, no podíamos tener una industria que le vendiera la maquinaria a la FORD, teníamos era que ensamblar los vehículos que te iba a preparar la FORD. Así, las grandes empresas empezaron a instalarse en Venezuela, y a la par, se fue creando una burguesía nacional, porque si queríamos ser un país moderno, tenías que tener una clase empresarial. ¿Y qué teníamos para crear esa clase empresarial? Petróleo.

De esta manera, los empresarios llegaban y le presentaban una idea al gobierno. Y este asumió el compromiso de protegerlos. Ese fue el proceso que empezó a tener debilidades. Después de 30 o 40 años de una industria basada en sustitución de importaciones, esta empieza a mostrar las falencias y ya no tiene como sostenerse, ya que era muy fácil operar en un mercado protegido por el Estado.

A eso, debemos sumarle, en el año 73, la guerra árabe-israelí y sus consecuencias en nuestro país: el precio del petróleo se dispara y Venezuela empieza a percibir unos recursos enormes de este. Entonces, como había más dinero para invertir, el Estado empezó a meterse en una gran cantidad de cosas que dependían, esencialmente, del excedente petrolero. En el momento en que estos excedentes no iban a estar, ibas a tener problemas para mantener esas inversiones. En esencia, empezamos a ser víctimas de un mal manejo de nuestro proceso de modernización.

El segundo gran problema de ese liderazgo es que se empezó a dejar devorar por la partidización y por la corrupción. Lo cual llevó consigo un aumento de los controles y, a su vez, produjo un aumento de la ineficiencia. En vez de pagar (el Estado) por bienes y servicios, empezamos a pagar por funcionarios que lo que hacían era cuidar que la gente no se robará el dinero.

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ES: Es decir, ¿se pueden distinguir claramente dos etapas en el liderazgo venezolano: antes de 1973 y después de 1973?

YS: Exactamente. Cuando te digo que vi la noticia por TV, te estoy hablando del primer gobierno de Pérez. Lo que llamarón aquí La Venezuela Saudita. La gente llegó a tener un gran manejo de un excedente rentístico. Por eso, cuando me preguntas cual fue la debilidad de esa dirigencia política, te digo que no supo ver el monstruo que se le venía encima.

Luego de la presidencia de Pérez, Luis Herrera se da cuenta que el país está endeudado, hipotecado, y que, además, tiene un severo problema partidista. Por ejemplo, el primer programa de ajuste para superar ese endeudamiento lo quiso implementar Luis Herrera, ¿y quién le saboteó ese programa de ajustes? Rafael Caldera. Simplemente, porque los costos los iba a pagar él, ya que tenía aspiraciones presidenciales. Resultado: no se hizo el programa de ajustes y el gobierno de Luis Herrera, económicamente, fue un desastre. Y con su gobierno inicia el proceso de desmejoramiento económico de Venezuela. Allí el problema: el liderazgo político no supo revertir el proceso, y, por el contrario, sabotearon, boicotearon, los programas de ajustes.

ES: ¿Hubo una carencia de visión?

YS: A veces no es fácil tenerla. Lo que sí es evidente es que teníamos un liderazgo político donde el interés personal prima sobre el interés colectivo.

ES: ¿Producto, quizá, de ese cortoplacismo electoral tan característico nuestro?

YS: Sí, hubo un gran cortoplacismo. Lo vemos, incluso, ahorita. Tenemos un país hundido en la miseria y nuestros políticos están pendientes de la zancadilla que me va a poner el otro.

III Parte – Cómo enfrentar a los enemigos de la democracia

YS: ¿Cuál es el otro gran problema? Cuando se instaura la democracia, teníamos el dilema de qué hacer con los enemigos de la democracia. ¿Cómo íbamos a, por ejemplo, legalizar el Partido Comunista de Venezuela cuando este, claramente, quería imponer un régimen no democrático? Si llegaban al poder con votos, ¿Cómo íbamos a protegernos y evitar que acabaran con la democracia desde adentro? Y, sencillamente, (la dirigencia política) nunca encontró estas respuestas.

Aquí tenemos dos grandes fallas: no supimos enfrentar el proceso de corrupción y partidización, la ineficacia estatal y el proceso de desmejoramiento de la calidad de vida del venezolano que se empieza a ver a partir del año 1978, y, la otra, es que el sistema fue excesivamente blandengue con los enemigos de la democracia.¿Cómo es eso que tú das un golpe de Estado y luego te dan un sobreseimiento de causa, dos años después? Es decir, tú jamás fuiste delincuente, no hay una razón por la cual juzgarte, cuando tú eres un criminal convicto y confeso. Una persona da un Golpe de Estado, lo admite en TV nacional, dice “por ahora, nuestros objetivos no fueron logrados”, -es decir, que iba a proseguir en busca de estos, en la pelea contra la democracia-, y dos años después sale y se convierte en presidente.

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ES:¿Fue esto también fruto del cortoplacismo electoral de la dirigencia, de las presiones en la opinión pública y su futura repercusión en las encuestas?

YS: La figura del blandengue en Venezuela yo la tengo ubicada con nombre y apellido: Fernando Ochoa Antich. Fue él quien convenció a toda la dirigencia política de que había que conciliar y negociar con las Fuerzas Armadas y que para eso había que darles libertad a todos los participantes del Golpe. Ahora, el Dr. Caldera estaba muy ganado a esa posición, ya que había conducido el proceso de pacificación en su primer gobierno. Pensaba que esa podía ser la solución. Pero resulta que Chávez no resultó ser Teodoro Pefkoff, ni Pompeyo Márquez. Resulto ser, por el contrario, una persona que no tenía en su interés implantar un proyecto socialista, sino un proyecto personalista. De largo plazo. Donde él muriera estando en la presidencia. Y así pasó.

Más allá de la diferencia en el contexto y en la situación de ambos países, aquí faltó un Uribe (ex presidente colombiano). Un presidente que llevó a una situación de tal debilidad a las FARC, lo que facilitó, posteriormente, el proceso de negociación de Juan Manuel Santos. Pero cuando Pastrana intentó hacerlo, desde una posición de debilidad, salió con las tablas en la cabeza.

Ahora, es justo decir que, al final del proceso, Carlos Andes Pérez, en su segunda presidencia, si estaba claro. Solo que sobredimensionó su liderazgo y las posibilidades de este para emprender el proceso de cambio en el país. Y ahora, si Caldera saboteo el programa de ajustes de Luis Herrera, ¿Quién fue el primer saboteador del programa “El Gran Viraje” de CAP II? Acción Democrática.

IV Parte – David contra Goliat: enfrentar desde el pluralismo a un gobierno militarista

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ES: Durante la época chavista, ¿Cómo fue el desempeño de la dirigencia opositora en Venezuela?

YS: Hay un tema que es la desconfianza. Pero, para responder tu pregunta, lo primero es que hay que dejar por sentado que Chávez nunca debió ser candidato, por una razón, él debió haber estado preso. Si después de 15 o 20 años, cuando saliera de la cárcel, recupera sus derechos políticos y decide entrar al juego político, ya hubiesen sido otros tiempos. El efecto Chávez no hubiera sido el mismo. Ya habíamos empezado, a finales de los 90, el proceso de cambio. Le hubiese tocado competir (A Chávez) con unos gobernadores que iban a ser exitosos en sus gestiones regionales. Con unos alcaldes exitosos en sus ciudades.

Ahora, ¿en qué se equivoca la dirigencia? Yo no sé si hablar de equivocaciones, o de procesos naturales. Existe una gran dificultad de este lado. Nosotros estamos compitiendo contra un aparato que maneja muy bien su estrategia política, que tiene muy claro sus objetivos, que no son el engrandecimiento de Venezuela sino el mantenimiento del poder y de la coalición, y en función de eso nos manejamos de una manera cuasi militar. Allí hay un aparato administrativo-político, que funciona jerárquicamente, se diseña la estrategia y se ejecuta. ¿Cómo enfrentar ese entramado y esa maquinaria a partir de diferentes grupos que les cuesta establecer estrategias comunes porque, en esencia, parten del pluralismo?Porque no quiere decir que dentro del PSUV no haya diferencias, pero, al final, la disciplina rompe esas diferencias. Rompe la disidencia. Operan muy bien el tema de los premios y castigos. A Luisa Ortega Díaz, por ejemplo, se le ocurrió ser disidente, ¿y dónde está hoy día?

¿Dónde fallamos? Obviamente, hemos tomado decisiones equivocadas. Pero es, hasta cierto punto, previsible que las hayan tomado, aludiendo al tipo de enemigo que se enfrentaban. Incluso, yo hace un mes fue que descubrí donde estuvo el error de la dirigencia política de este proceso de calle del 2017. Fuimos a la calle pidiendo cuatro cosas: reconocimiento a la Asamblea Nacional, libertad a presos políticos, canal humanitario y cronograma electoral. Esas cuatro se resumían en dos: agenda electoral y reconocimiento de la Asamblea Nacional. Cuando el gobierno se ve acorralado, lanza una amenaza muy seria, una amenaza enorme: la Asamblea Nacional Constituyente. Esos cuatro objetivos se dejaron de un lado y se cambio el objetivo a uno nuevo: evitar la instauración de la ANC. Cuando el 30 de julio se instala la ANC, sentimos que perdimos. Porque el objetivo que nos habíamos planteado que era detener la ANC no lo logramos. Es muy fácil decirlo ahorita, lo complejo era verlo – y decirlo – por ejemplo, el 02 de mayo.

Se habla mucho de que fue un error abstenerse en el 2005. Pero la verdad es que los resultados iban a ser idénticos, porque la oposición estaba de capa caída. Y la gente, luego del referéndum, estaba en un estado similar al del 01 de agosto (del 2017), ¿para qué vamos a votar por el gobernador? En ese momento, se preguntaban, para qué vamos a votar por la Asamblea Nacional. La abstención iba a ser de espanto. ¿Y qué se hizo? De forma relativamente inteligente, cambiamos una derrota electoral por un triunfo simbólico. Los dos meses siguientes, nuestro argumento fue que había ganado la abstención.

En el mismo sentido, recuerdo que la primera vez que yo me quede mudo en una entrevista televisiva, fue el 12 de abril del 2002. Cuando ya se sabía que Carmona era el que reunía cierto consenso para ser presidente, la periodista me preguntó: ¿y quien escogió a Carmona? Era una pregunta natural. La gente se decía a sí misma: yo escogí a Chávez, pero, ¿quién escogió a Carmona?

Así, otra jugada que se ve de anteojito la vemos en el 2003. La oposición iba a jugar la carta del revocatorio, partiendo de la premisa de que la gente no quería a Chávez. Y tenían el arma guardada que es el paro petrolero. La lógica nos dicta que, solo después que nos negarán el referéndum, debíamos haber jugado la carta del paro. Y ocurrió todo lo contrario: lanzan el paro antes del referéndum, y cuando ya el paro se está agotando, el gobierno te dice que el referéndum no va.

No obstante, siendo francos, ¿Qué le podemos criticar a la dirigencia? ¿Qué se manejan como políticos en un ambiente de extrema complejidad, ante un adversario que tiene todas las de ganar? Aunque, claramente, hay visiones equivocadas. Por ejemplo, el tema de la Unidad. Cuando creemos que están unidos, a la hora de una crisis, se nota la debilidad. El gobierno logra revertir sus derrotas y la oposición no sabe aprovechar sus victorias. Esa ha sido la marca de fábrica de estos 18 años.

ES: También influye el hecho de que se hace más evidente el no aprovechamiento de esas victorias, cuando tenemos al frente un enemigo único donde no hay espacio para las fricciones, y que hace casi imposible el percibir sus divisiones internas.

YS: Y que no las va a mostrar nunca. En el gobierno hay un pensamiento estratégico. Ahora, ¿Cómo se logra un pensamiento estratégico en la Mesa de la Unidad cuando, más allá de lo electoral, no tienes ninguna otra garantía por parte de los dirigentes? Lo único que está claro dentro de la MUD, y para lo que fue creada, es que vamos unidos para las elecciones. Ahora, cuando no estamos en tiempo electoral es bastante complejo desarrollar una estrategia programática y de criterios, cuando cada partido busca accionar diversas tácticas para ser más competitivo. Podemos criticarlos. Pero, ¿qué tan realista es la crítica? Eso sería como criticar a la Venezuela de los años 80 de nunca haber ido a un mundial de fútbol, porque era evidente que, con esos jugadores, no era posible. Sin embargo, a mi entender y en términos electorales, uno de los principales errores fue que, en el año 2016, nos desbocamos pensando que con esa mayoría conquistada el 6-D podíamos lograrlo todo. Al final, parece que no terminamos de entender a que nos estamos enfrentando.

ES: Vimos al boxeador sobre las cuerdas…

YS: Exacto. Porque, ¿era previsible o no que el gobierno iba a evitar el referéndum revocatorio? Totalmente, lo que no sabíamos era cómo y cuándo. Pero de que lo iban a hacer, lo iban a hacer. En ese contexto, otros argumentan que al negarnos el referéndum el plan era irnos hacia Miraflores, está bien, entonces, ¿por qué devolviste a la gente de Miraflores y te sentaste a dialogar? Uno podía creer en el experimento del dialogo con el gobierno del 2014. Pero luego de esa experiencia, sabías que un diálogo con el gobierno no iría a ninguna parte. En el 2014, tenía razón el dialogo. En el 2016, ya sabías que era mentira.

ES: ¿Y en el 2017?

YS: Ahí yo creo que la MUD está jugando de la siguiente manera: le dice a la Comunidad Internacional que tienen intenciones de dialogar pero, muy dentro de sí, saben que eso no va a ningún lado. Pero no sería correcto decir, de forma tajante, no quiero el dialogo. Al final, es un amague de dialogo. A golpe, hemos vuelto a la línea que le ha dado resultado a la oposición que es la línea evolutiva: vamos a ir recuperando y acumulando fuerza para luego actuar. Aunque, claro, es muy fácil para mí hablar desde mi espacio de profesor universitario de Ciencias Políticas cuando hay un país que se está desmoronando y que requiere respuestas inmediatas. Pero mi planteamiento fue que, la oposición debió haberse concentrado en ganar la mayoría de las gobernaciones en el año 2016. Había que presionar esas elecciones. Recuerdo haberle comentado a una dirigente carabobeña que parecía que nos íbamos a quedar sin el chivo y sin el mecate. ¿Y dónde estamos ahora? Sin referéndum, y vamos a tener elecciones de gobernadores, casi un año después, con una ilegitima Asamblea Nacional Constituyente, con unas elecciones que, desde el punto de vista de las políticas públicas, van a ser totalmente ineficaces.

V Parte – Venezuela y el reto de civilizar la política

ES: Bueno, en líneas generales, ese es el liderazgo que tenemos. Pero, pensando a futuro, ¿usted cree que se necesita un cambio de paradigma en el liderazgo político venezolano?

YS: El liderazgo que tenemos hoy lo puedo sintetizar así: el venezolano está pasando hambre por el tema inflacionario, por el tema de la escasez y ¿qué es lo que le preocupa a Maduro? Como seguir siendo presidente ¿y a la oposición? Cuidar unas parcelas regionales. Por otro lado, y en otro momento, cuando comparamos que hubo lideres como Gandhi que ponía la vida, literalmente, para lograr los objetivos de una India independiente y de una India en paz, y te digo literalmente, porque hacia huelgas de hambre hasta que hindúes y pakistaníes se pusieran de acuerdo. Estaba dispuesto a morir por esa pacificación. Estamos hablando, allí, de dos dimensiones radicalmente distintas. Ahora, en lo que concierne al caso venezolano, evidentemente, uno quisiera, al menos, un liderazgo más desprendido.

ES: Es decir, más un apego a los principios que un cambio de paradigma…

YS: Claro. Te lo pongo así. En el año 2013, la gente veía que Maduro era un candidato ganador de calle. La gente tenía muy reciente la muerte y el recuerdo de Chávez. Sus seguidores aún lo estaban llorando. Y, en un momento, las cosas se empiezan a revertir, ¿Dónde crees que estuvo el punto de honor, el punto de inflexión de la campaña de Capriles? Cuando él dice “Yo quiero la verdad”, e hizo referencia directa que, en esencia, todo el asunto de la muerte de Chávez, sus partes médicos, su tratamiento, había sido una gran mentira. Ese discurso en el que Capriles empieza a pedir por la verdad dio un vuelco en la campaña. Demostró que los valores tienen una importancia estratégica, tanto en la campaña electoral, como en política y liderazgo en general. Pero, para poder ser creíble, tú debes ser consistente con los valores que predicas.

¿Qué pido? Que se entienda que a la gente hay que decirle la verdad. Decirle: señores, puede ser que en estas elecciones no logremos los objetivos, puede ser que al día siguiente nos inhabiliten y que no tengamos gobernadores, pero debemos votar como parte de la lucha pacífica. Aunque parezca que nuestro voto no va a ser eficaz para resolver los problemas (políticas públicas administradas por gobernadores) sí va a ser eficaz en el debilitamiento del régimen. Hay que hablarle a la gente con la verdad. Decirle que, es preferible votar y volver a demostrar que somos mayoría a decir que Lacava es el nuevo gobernador.

¿Cuál ha sido el error? Decir que vamos a defender un espacio. Porque aquí no hay espacios, hay concesiones. Y, sinceramente, no tengo idea de cuantas concesiones nos van a dar. Aunque hay que tomar en cuenta que este gobierno, en este momento, está tratando de mostrar una cara blanda. Porque aún no ha comenzado a ser (la ANC) el Comité de Salud Pública que uno sabe que puede ser y esperaba que fuese. Y eso puede empezar en cualquier momento.

ES: Eso fue en la oposición, ahora, ¿usted ve posible un cambio de paradigma en el liderazgo del chavismo?

YS: Ojalá. El problema que tienen ellos es que, la incapacidad de satisfacer las necesidades y dar respuestas a las demandas es tal, que solo les queda la mano dura y la fuerza. Un proceso democratización para ellos, hoy en día, los sacaría del poder. Por ejemplo, a mi me gustaría ver, en 10 años, un mano-a-mano por la presidencia de la República entre un Miguel Pizarro y un Héctor Rodríguez, por tomar uno y uno de cada lado. Sería muy interesante. Porque al final, porqué votarían los oficialistas: por una alternativa socialista democrática. Y que más o menos sepan entender la realidad económica. A mí, por ejemplo, me encantaría ver un chavismo desmilitarizado. Porque a mí no me molesta tanto lo socialista como lo militar. Porque los socialistas irán aprendiendo de sus errores, los militares no. Estos últimos, en la medida en que sienten que pierden poder lo que hacen es reforzar su posición desde la coacción, desde la fuerza.

ES: ¿Qué opinión le merece el actual liderazgo joven venezolano?

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YS: Personalmente, a mi me entusiasma. Me entusiasma ver chamos que se están preparando, y que están conscientes de que deben tener una comprensión muy grande del proceso político. Porque este proceso es muy parecido al que vivió la generación en la época de Pérez Jiménez. Porque, en honor a la verdad, a la dirigencia política actual la democracia parece que los adormeció. Parece que la renta terminó siendo un somnífero que no les permite calibrar la dimensión política de las cosas. Sin embargo, no podemos perder el norte. Hace días escuché a un dirigente decir “Hay que tomar decisiones en la salud sin meter la política”. Y eso es muy peligroso, porque ese mensaje fue el que allanó el camino a Chávez. Ahora, en ese sentido yo estoy claro. Confío más en la gente de abajo para lograr cambios, que en la resistencia de clase media. Porque la tienen clara: cambio pacífico, sin violencia, en busca de nuestro bienestar.

ES: ¿En qué cree que ha fallado esa resistencia de clase media?

YS: Prepotencia. Creer que porque tú no te unes a ellos, estas equivocado. Y así sin más. En el 2014, cuál fue el planteamiento de esa resistencia: En 3 días los barrios se van a sumar a nosotros y esto cae. Se crean su propia burbuja y eso produce una gran distorsión. Una gran miopía que llega a la dirigencia.

ES: Por último, ¿cuál cree usted que sea el reto de los próximos años en nuestro liderazgo?

YS: Desde el punto de vista de la dirigencia, el reto de los próximos años es civilizar la política.  Desmilitarizar la política otra vez. Por eso, en una oportunidad, Caldera comentó de forma muy aguda que parece que en Venezuela es más fácil militarizar a los civiles, que civilizar a los militares. De eso se trata, de que la política es un asunto civil. El gran reto de Venezuela es civilizar la política. Porque los 40 años de democracia parecen un oasis en un mundo plagado por militarismo. Por eso, debe regresar el carácter no beligerante de los militares, si queremos alcanzar ese país que sé, que, más allá de las diferencias, todos soñamos.

Pueden leer la entrevista del original aqui

 

EN EL CAMINO DE CHACUMBELE

Chacumbeles es un trágico personaje de la Cuba de las primeras décadas del siglo XX. Famoso equilibrista, cae de la cuerda floja cuando ve a su amante besándose con uno de los compañeros del circo. A pesar de quedar vivo, las lesiones le impiden seguir con su espectáculo circense quitándose la vida posteriormente. Fue inmortalizado por la canción compuesta por Alejandro Mustelier e interpretada por Servando Díaz “Chacumbele, el mismito se mató”.

Después del triunfo electoral del año 2015 la oposición congregada en la llamada Mesa de la Unidad Democrática (MUD), comenzó a cometer errores que terminaron por fragmentarla y fracasar en la razón para la cual fuera creada, el cambio del régimen político que mal gobierna a Venezuela.

La última decisión que tomó y que puede tener consecuencias gravísimas fue la de abstenerse a participar en las venideras elecciones presidenciales, que si bien son convocadas por un ente que no cuenta con ninguna legitimidad en su origen y en una escalada de decisiones arbitrarias que hacen más ardua la tarea para lograr el cambio, abren una rendija, que lamentablemente está siendo desaprovechada y que puede garantizarle al menos unos años más al régimen imperante.

A pesar que esta es la decisión de lo que podemos llamar la oposición oficial representada por la Mesa de la Unidad Democrática, devenido en Frente Amplio por Venezuela, no fue la opinión unánime. La disidencia de Henri Falcón del bloque opositor al postularse como candidato presidencial, le permite a quienes consideramos que debemos aprovechar esta oportunidad la posibilidad de expresarnos en un intento de lograr, como consecuencia del proceso electoral, fragmentar la unidad del régimen.

Asumió un riesgo al postularse a la presidencia, fuera de la MUD. ¿Podrá?

A continuación expondré algunos argumentos para explicar la conveniencia del voto sobre la abstención.

1.- Quiero expresar lo que para mí es un imperativo ético: Hay que salir de Maduro lo antes posible.  Cada día que pasa en un venezolano que emigra, es un paciente que muere por falta de medicinas, es un padre de familia que no puede llevar el pan a su casa. El cambio tiene que ser lo antes posible, y si hay una oportunidad que ese día sea el 20 de mayo, debemos aprovecharlo y no esperar más tiempo, mientras se consigue la manera de sacarlo del poder o esperando un cisne negro que lleve la implosión del régimen. Sigo pensando que la oposición tiene sus mayores fortalezas en las oportunidades electorales que se brindan y no, en espejismos de intervenciones foráneas o militares.

2.- La imposibilidad de mejorar las condiciones. Existen en los grupos opositores tres líneas de acción bien definidas y plantean tres modos diferentes y a su vez legítimos de entender la dinámica política venezolana. La primera, defendida por Soy Venezuela y liderada por María Corina Machado y Antonio Ledezma, es que hay que salir del régimen para después convocar a elecciones. Su objetivo es la dimisión de Maduro. La segunda postura es la defendida por la MUD, ahora Frente Amplio, que espera que las condiciones mejoren, para ir a un proceso electoral competitivo. Y el tercer bloque que mantiene la postura inicial que el régimen es derrotable electoralmente. Mi visión, es que la derrota de Maduro, es más probable en un evento electoral, que pueda fracturar la unidad interna del régimen.

El Frente Amplio desea una postergación de la fecha de la elección presidencial y en el ínterin negociar mejores condiciones electorales en aras que estas sean verdaderamente competitivas. Creo que “deseos no preñan”. Pedirle a un candidato de un régimen autoritario que tiene un rechazo que ronda el 80% de la población, es similar a pedirle la renuncia. Si se pudieran al régimen obligarlo a aceptar unas condiciones para ellos suicidas, entonces evitemos el mecanismo, y apoyemos a los voceros de Soy Venezuela, en pedirle la renuncia y nos evitamos los costos transaccionales que implica toda elección. Si no existe una amenaza realmente creíble de parte de la oposición para forzar las condiciones, pues no habrá condiciones. Y ciertamente, de parte de la oposición no hay capacidad para presionarlas. Y tampoco habrá renuncia.

3.- La trampa de las condiciones. Los promotores de la abstención plantean que el objetivo de crear unas condiciones electorales no competitivas se encuentra en arrebatarles el triunfo a los líderes de la oposición en el supuesto que estos saquen más votos. Esta creencia que puede tener visos de verdad, considero que no es del todo correcta. La verdadera función de afectar las condiciones electorales es crear desánimo en la población opositora, para que estas se abstengan y puedan ganar sin necesidad de acudir a un fraude electoral, entendiéndose como fraude en este documento al hecho que gane un candidato que no haya obtenido mayoría de votos. Lo que se pretende entonces, es ganar “limpiamente” gracias al abandono de la contienda electoral, en un proceso que se muestra en el siguiente gráfico.

 

Esa fue exactamente la dinámica que ocurrió en octubre del 2017 donde la MUD solo pudo ganar 6 gobernaciones (asumiendo que Andrés Velásquez ganara la elección en el Estado Bolívar). El hecho es que la abstención electoral afectó las posibilidades de triunfo al minimizar la ventaja de Andrés Velásquez y creando una débil defensa para Juan Carlos Guanipa, quien pierde la gobernación por no querer juramentarse ante la Asamblea Nacional Constituyente.

4.- Condiciones o división y mal desempeño

Un mero análisis cuantitativo de los resultados electorales del 15 de octubre, evento que desencadenó el abandono de la postura electoral “dura” de la alternativa democrática, lo que nos indica es que, a pesar de las condiciones adversas, fueron muchos más los pecados cometidos por la unidad que la iniquidad del régimen lo que explica los pobres resultados de la unidad democrática.

Para demostrarlo mostraré unas cifras electorales obtenidos de la ciudad de Valencia y su división parroquial. Éstas nos muestran un verdadero laboratorio de como funcionaron los diferentes estratos sociales en Venezuela.

Empecemos por la parroquia San José.

La parroquia San José es una entidad valenciana tradicionalmente opositora. Conformada por una mayoría de clase media es el centro de la oposición en Valencia. Electoralmente la diferencia de votos de las propuestas opositoras versus la oficialista nunca ha bajado del 60%. Ahora bien, en esta parroquia, la MUD pasó de contar con un 71% de electores para la elección presidencial a un 45% de electores para las elecciones de gobernadores. En el gráfico vemos como la ausencia de votantes (oficialmente abstención) se incrementó del 19,5% hasta llegar al 49,5% de los electores inscritos. Sabemos que la diáspora pudo haber intervenido en la ausencia. Pero no deja de llamar la atención que cuantitativamente más fueron los votantes que se ausentaron, entre abstencionistas y emigrantes, que los votos obtenidos por Alejandro Feo La Cruz el pasado 2017.

Y que ocurrió en la parroquia Rafael Urdaneta

La parroquia Rafael Urdaneta, es la segunda parroquia más poblada de Valencia. En ella no hay ningún dominio claro de algunos de los polos que dominan la política venezolana. Ganada a pulso por la oposición en el año 2013, ya en las elecciones parlamentarias logra una ventaja de 13 puntos porcentuales sobre el Psuv. Sin embargo, Alejandro Feo La Cruz pierde la elección de gobernadores más de 15 puntos en esta parroquia, mientras que el Gran Polo Patriótico incrementa su votación en menos de 3 puntos, la abstención se incrementa desde el 22% hasta llegar a un 39%. Vemos, por tanto, el mismo fenómeno, caída de la oposición, mantenimiento o ligero crecimiento del oficialismo e incremento abrupto de la Abstención.

Y en Miguel Peña

La parroquia Miguel Peña es la más poblada de Valencia. Conformada ampliamente por sectores populares, ha sido el bastión del chavismo en el Estado Carabobo, donde la única vez que perdieron fue en la elección parlamentaria del año 2015, donde la MUD la superó por 6 puntos. Pero ocurre el mismo fenómeno, caída de la votación opositora, leve incremento del oficialismo y la abstención que se incrementa al pasar del 25 al 42 por ciento. Lo importante es resaltar, que un elector (antes chavista y que votara por la MUD en 2015) pueda tener como criterio las condiciones electorales, puesto que siempre su voto ha sido respetado. Debemos considerar por tanto, que este voto, chavista y que se prestó a la MUD en el 2015, si se abstiene, no sería por las condiciones electorales, sino por la falta de representatividad de los polos políticos.

Por último, quiero mostrar los resultados de la parroquia Negro Primero:

 

La parroquia Negro Primero es un territorio rural. Siempre allí ha ganado el Psuv. En ese territorio el chavismo no compite con la oposición, sino con la abstención. Los resultados muestran una estabilización del voto chavista, un ligero incremento de la abstención y la oposición quien pierde más de la mitad de la votación obtenida en el 2015, es decir lo que pierde la oposición, lo gana la abstención.

Ahora bien, todas las acciones de la maquinaria PSUV, TSJ, Maduro, CNE, lograron un objetivo, promover la división de la oposición, encontrándose ésta en un mar de incoherencias de como debería ser la lucha contra el régimen.

En resumen, los resultados de octubre no pueden ser vistos únicamente como resultados de las condiciones electorales. Bajo la égida de un gobierno autoritario que nunca ofrecerá condiciones electorales, la unidad y la capacidad estratégica es un elemento fundamental para lograr la victoria junto con la conexión con las necesidades de la población. La oposición no contó con ninguna de ellas. Las condiciones electorales tuvieron como efecto, mas que apuntalar a un fraude, disuadir a la población opositora de la conveniencia de participar en las elecciones. Por otra parte, su desconexión con los problemas del ciudadano común, obnubilados como estaban en la disputa para desplazar a Maduro y luego atender sus aspiraciones personales, pasaron factura en esa crucial elección.

Luego ya conocemos la historia. Al retirarse los principales partidos de la elección para escoger alcaldes y expresando su negativa a participar de toda contienda electoral hasta que no existieran condiciones de competitividad, al no ser logrados en la negociaciones de Santo Domingo, era imposible, para mantener cierta coherencia, participar en las elecciones presidenciales, es decir el abandono de la lucha electoral. Y precisamente en un entorno de insatisfacción con el gobierno que brindaba magnificas oportunidades de triunfo a  la oposición, a pesar de las condiciones.

5.- El tema de la legitimidad

Quizás el principal argumento de los defensores del boicot electoral a las elecciones del 20 de mayo, es el argumento que votando se legitima el proceso electoral y a los entes convocantes. Desde el punto de vista sociológico, legitimidad es poder aceptado. El criterio jurídico incorpora la aceptación debido al apego a ciertas normas constitucionales y legales. Desde que estudiaba Formación Social, Moral y Cívica en mis ya lejanos estudios secundarios, me enseñaron que había regímenes de facto y regímenes de derecho. Los autoritarismos son regímenes de facto, pero buscan con las elecciones, legitimarse, no tanto a los ciudadanos comunes, sino ante quienes los miembros de los que conforman la coalición dominante.

En Venezuela para ser presidente, además de los requisitos de la elección solo se requiere que un candidato obtenga mayoría de votos en una elección. No hay umbrales ni en términos absolutos, ni en términos relativos. Sencillamente gana quien gana ese día y solo basta que saque un voto más que el quedo de segundo. De triunfar la abstención, la pregunta siguiente sería, como se cobra eso. De verdad la coalición gobernante consideraría eso como una señal de derrota o por el contrario asumiría el resultado para afianzar el apoyo al régimen. Básicamente considero lo segundo.

Estas elecciones fueron convocadas por la Asamblea Nacional Constituyente (ANC), órgano que ciertamente es de una legitimidad de origen muy cuestionada. Sin embargo, sus decisiones son obedecidas por los diferentes órganos del Estado, incluyendo el Consejo Nacional Electoral. Y los ciudadanos comunes no nos queda más remedio que obedecerlas, puesto que de no hacerlo tendríamos que enfrentar a los aparatos de coacción del Estado.

Desconocer las decisiones de la ANC, puede significar enfrentarse a las fuerzas de coacción del régimen imperante. Algunas veces se podrá, la mayor parte de las veces, no.

La participación en este caso, no tiene razones de legitimidad, sino razones estratégicas. Entiéndase el voto en este caso, sería un mecanismo que permitiría, de lograr que uno de los candidatos de oposición al régimen, obtengan más votos que el candidato oficial producir una crisis política en la coalición dominante que lleven a la pérdida del poder. Esta crisis pudiera ocurrir o no. Tenemos el caso de Chile, que una fractura del ala militar tras conocerse los resultados del plebiscito ocasionó que el régimen reconociera el triunfo del No y la apertura a la democracia. O días después como ocurrió en la Filipinas de Marcos, donde las protestas callejeras contra el fraude terminaron de quebrar al régimen, o puede sencillamente no ocurrir, como fue el caso de Pérez Jiménez en el 52. Pero es mucho más probable pensar en una fractura, ante una avalancha de votos opositores, que con ellos quedándose en su casa, festejando por WhatsApp las calles vacías en las urbanizaciones donde viven.

5.- Y la subordinación a la Asamblea Nacional Constituyente

Mientras exista el actual régimen, quiéralo o no estamos subordinado a ella. Así que de lo que se trata es de quitarle el poder. Y esto es más fácil, desde una presidencia opositora, articulada con la Asamblea Nacional, el Tribunal Supremo de Justicia legítimamente nombrado y con el apoyo de la Fuerzas Armadas Nacionales, ya alineadas con su nuevo comandante en jefe, para deslegitimar por sentencia o por referéndum a la irrita ANC.

6- Es Falcón otro Arias Cárdenas

Dice Benedetti en uno de sus poemarios que “El vicediós siempre es ateo”. Esta frase refleja al político, ambicioso, vanidoso, que circunstancialmente pudiera estar en una posición subordinada, pero siempre aspirando al máximo lugar. No puedo asegurar que Arias Cárdenas formara parte de una estrategia para legitimar las elecciones del 2000, o que sencillamente tenía sus aspiraciones para ser presidente. En todo caso el escenario es completamente distinto. Chávez contaba con un 80% de aceptación en ese año. Maduro cuenta con un 80% de rechazo. Arias Cárdenas no tenía ninguna posibilidad de ganar. Falcón, tiene muchas posibilidades de al menos contar con más votos que Maduro, si buena parte de este universo contrario al presidente decide acudir a votar. Para mí es suficiente saber que no es Maduro.

7.- ¿Y el respaldo internacional?

La política internacional la mueven más los intereses que los valores. Tras cada decisión de cada país, hay un evidente análisis costo beneficio. Además, su dinámica es muy cambiante. Hoy Maduro, tiene a buena parte de la comunidad internacional del llamado occidente en contra. Pero, por una parte, tiene el apoyo de las potencias orientales China y Rusia. Además, dentro del escenario americano las cosas pueden cambiar. Es muy probable que López Obrador gane en México, lo que puede implicar un aliado adicional al régimen. Si Lula, llegara a resolver sus problemas judiciales, también puede moverse la balanza. También Maduro reelecto, puede lograr acuerdos o modus vivendi con los países que hoy se le enfrentan. Por otra parte, las sanciones y el aislamiento internacional pocas veces, derriban gobiernos. Si no me creen pueden ver los casos de Cuba, Corea del Norte, Irán y Siria. El resultado no puede ser peor, gobernantes atornillados con pueblos sufrientes.

Ni el aislamiento internacional, ni las sanciones económicas impidieron que siguieran mandando en Cuba.

8. Conclusión única: Luego de analizado los puntos, creo que debemos ir a votar, la abstención es seguir el camino de Chacumbeles.

INVENTARIO

Podemos hacer un inventario de lo conseguido en mes y medio de protesta. Se han contabilizado más de cuarenta fallecidos (perdonen la inexactitud de la cifra, pero si este número no se ha alcanzado la tendencia estadística indica que está por venir). Cientos de personas heridas, millares de afectados por bombas lacrimógenas, más de dos mil manifestantes detenidos, algunos liberados con régimen de presentación. Un dirigente nacional preso, dos alcaldes privados de libertad y destituidos de sus cargos. Otros alcaldes amenazados de correr el mismo destino. Una diputada despojada de su investidura parlamentaria por parte del presidente de la Asamblea Nacional, quien recientemente fuera ascendido de teniente a capitán, como si fuera militar activo, cargo incompatible con el ejercicio de diputado.

45 días de intensas protestas estudiantiles

45 días de intensas protestas estudiantiles

Por otro lado el gobierno al escalar la violencia militar, paramilitar y judicial muestra al mundo su peor cara. Ciertamente a Nicolás Maduro, había que hacerle caso cuando dijo que no le importaba que lo llamaran “dictador” pues así es como se comporta.

Nicolás Maduro; "No me importa que me llamen dictador"

Nicolás Maduro; “No me importa que me llamen dictador”

Se pueden seguir sacando cuentas, la Mesa de la Unidad democrática, luce cada vez más deslegitimada, así como el liderazgo visible de esta. Ante el ciudadano opositor afectado de radicalidad, la Mud sufre de excesiva sensatez. Podemos pensar que la oposición se haya en un trance de disonancia cognitiva.

La Mud y la pelea por el liderazgo opositor, entre el grito y el silencio no parece haber conversación.

La Mud y la pelea por el liderazgo opositor, entre el grito y el silencio no parece haber conversación.

Podríamos contabilizar igualmente las multimillonarias pérdidas económicas, entre negocios cerrados, ausentismo laboral, disminución de ventas, gastos en material de defensa, puesto que como es sabido los perdigones y gases lacrimógenos hay que importarlos en un momento en que escasean los dólares.

Por tanto si se realizara un conteo de inventario el saldo sería una enorme pérdida social, y que si no se recuperara algo de sensatez  (¿habrá que contabilizarla entre las pérdidas?) amenaza a extenderse de manera catastrófica.

La manifestación la lideran los estudiantes. Como lo hicieron en los carnavales del año 1928. Parece que en Venezuela, febrero es el mes del cisne negro de Nassim Taleb. El hecho imprevisto que todo lo cambia de manera irreversible. Podemos realizar el mismo ejercicio y contabilizar las ganancias alcanzadas por los estudiantes de la generación del 20. Allí habría que contar estudiantes detenidos, encarcelamientos, torturas y exilios. Ha de recordarse los fallecimientos de Pio Tamayo y Guillermo Prince Lara. Los resultados se vieron años después, al morir Juan Vicente Gómez, cuando a los protagonistas les tocó dirigir los cambios democráticos de la insurgente Venezuela del postgomecismo.

 

La generación del 28, el primer indicio de la modernidad política en Venezuela.

La generación del 28, el primer indicio de la modernidad política en Venezuela.

Desconozco cual será el final de la actual crisis política. Algunas ideas se encuentran en mi post anterior “Juego Trancado”. Sin embargo, algo podemos augurar, no todo es perdida, los estudiantes que asumieron la vanguardia de esta lucha, están, sencillamente,  ganando el futuro.

La lucha de los estudiantes, busca un solo objetivo: El futuro.

La lucha de los estudiantes, busca un solo objetivo: El futuro.

¿Juego trancado?

Nada puede ser más desalentador que realizar un ejercicio prospectivo de los escenarios a corto plazo en Venezuela, tras un mes de crisis política y varios meses de crisis económica. A estas alturas el juego parece trancado. Presos entre radicalismos el país se encuentra entre la parálisis, la anarquía y la represión bruta. Desde el lado de los manifestantes reina la improvisación de grupos que se coordinan a través de redes sociales y cuyas cabezas parece estar ocultas o simplemente funcionan a través de un mecanismo de autorganización de grupos conocidos como la teoría del enjambre. La Mesa de la Unidad Democrática, silenciada por el ruido de los radicales, no parece poder tomar el liderazgo de un movimiento que si bien comparte algunas cosas, no cree en las formas, lo apoya tibiamente, trata de canalizarlos hacia derroteros menos dañino, pero sin mayores éxitos. Los objetivos explícitos de las manifestaciones,  se encuentra en las exigencias del movimiento estudiantil y en la carta del Alcalde Metropolitano Antonio Ledezma. En el corazón de los que protestan, el verdadero objetivo es otro, el cambio del régimen político.

El enfrentamiento con la Guardia Nacional ha sido la constante en estas semanas de conflicto.

El enfrentamiento con la Guardia Nacional ha sido la constante en estas semanas de conflicto.

Desde el lado del gobierno, la repuesta ha ido en cuatro frentes:

  1. Tratar de desarticular los esfuerzos de la mediación internacional y asegurar el apoyo de los organismos multilaterales a la causa de la institucionalidad, entendida en el estrecho criterio de respetar el mandato del que los votantes eligieron  y la no injerencia en asuntos internos de otros países. En este aspecto podemos decir que las gestiones le han sido favorables, dado que desde hace tiempo, se es sabido que los organismos multilaterales funcionan más como clubes de defensa de presidentes, más que como custodios del pueblo ante los excesos de los gobernantes. Sin embargo no ha podido evitar las simpatías que en la opinión pública mundial han tenido los manifestantes y las llamadas de alerta en instancias parlamentarias europea.
  2. Represión dura y continua a través del uso de los equipos antimotines de la Guardia Nacional y la policía nacional, que por lo general cumplen su tarea a través del uso de equipos antimotines como bombas lacrimógenas y perdigones, pero que en otras ocasiones usan armas de fuego con balas o metras, que tienen como propósito herir o matar. Por lo general hay excesos en el uso de la fuerza. Preocupa, que de acuerdo a muchos testimonios la presencia de emociones negativas como rabia y odio en los cuerpos represores. Dentro de este item también se incluye el acoso judicial de lideres políticos y manifestantes. En este sentido existen cientos de manifestantes detenido, el encarcelamiento de Leopoldo López y la orden de captura a otros importantes líderes de su partido Voluntad Popular.
  3. La presencia de cuerpos parapoliciales o paramilitares, que utilizan la violencia armada y ciertamente criminal para enfrentarse con los manifestantes.
  4. Crear la parodia de un diálogo, donde lo primero en que ha fallado, es lograr convencer a manifestantes y la oposición organizada en la Mud, en la sinceridad de la propuesta de pacificación, por parte del gobierno. Las  mesas de trabajo que se han instalado en la llamada Conferencia por la paz, son colmadas por simpatizantes progubernamentales que buscan más que dialogar, “cayapear” a los pocos participantes que no simpatizan con el régimen.

Primera foto publicada de Leopoldo López desde su celda

En este punto el juego luce trancado y de lograr un desenlace la mayoría de los escenarios no vislumbran mejores tiempos para Venezuela, salvo un gran acuerdo nacional. Veamos porque lo planteo:

Escenario 1: Gana el gobierno, sin ceder en sus políticas. Esto ocurre porque las protestas se desinflan y da como resultado la frustración en los manifestantes y sus apoyos. La falta de consensos entre los métodos de lucha y los objetivos logran que se neutralicen todas las acciones y no logran socavar las defensas del gobierno, el cual sale victorioso de la crisis. El gobierno envalentonado desconoce las “causas” de la crisis política, al vencer sus “síntomas” y decide profundizar el camino hacia el “socialismo” con sus consabidas expropiaciones, desinversión, escasez e inflación.

Escenario 2: Gana el  gobierno, pero reconoce alguno de los problemas que la originaron: Cede en algunas exigencias de la oposición, y se junta con el cansancio producido por las protestas y la necesidad de regresar a la “cotidianidad”, pero a su vez encuentra con unas autoridades que desea restablecer la paz social. El gobierno accede a realizar reformas en lo económico, y ofrece algunas concesiones políticas. El éxito dependerá de lograr consensos en las directrices económicas y que estos logres resultados a corto plazo.

La cotidianidad de las colas, a las que la gente se niega a regresar.

La cotidianidad de las colas, a las que la gente se niega a regresar.

En este escenario se mantienen dudas si realmente un gobierno movido por una completa desconfianza hacia el sector privado, con grupos en lo interno mucho más ideologizados permitan que se lleven a cabo las reformas económicas que se requieren, y por supuesto, la gran pregunta, estaría el gobierno en capacidad de reconocer que tiene que pagar los platos rotos en términos de popularidad, sobre todo cuando la estabilidad está muy afectada por la crisis política actual.

Escenario 3: Salida de Nicolás Maduro del poder por alguna vía constitucional (renuncia del cargo o abandono del poder). La salida del poder apaciguaría los ánimos de los manifestantes por los momentos. De acuerdo a lo previsto en la constitución debería convocarse a elecciones en los siguientes 30 días. De allí se desprende a su vez, dos escenarios:

3.1 La oposición se unifica en torno a Henrique Capriles Radosnky, Henry Falcón o María Corina Machado o Leopoldo López, si logra desembrazarse de los obstáculos legales que pesan sobre él.

3.2 La oposición va desunida y se postulan varios candidatos que competirían entre sí.

La unidad de la alternativa democrática sigue siendo un requisito indispensable ante cualquier escenario.

En el primer escenario, las probabilidades favorecerían al candidato de la alternativa democrática, en el segundo escenario al candidato del Psuv, el cual asumimos se mantendrá unido. En este escenario habría que considerar la posibilidad de un descalabro en la popularidad del Psuv, es decir  una errática escogencia del candidato o una pésima campaña electoral, lo puede relegar a un tercer lugar, con una competencia entre opositores.

En cualquiera de los casos, el nuevo presidente tendría la tarea titánica de iniciar un severo plan de ajuste y estabilización económica, política y social, en una Venezuela que se mantendrá polarizada dificultando los consensos que son requeridos para el restablecimiento de la confianza y de la institucionalidad.

Escenario 4: Alzamiento militar: Militares de cualquier signo, ante la situación de caos e ingobernabilidad deciden asumir el mando.  Nos encontramos con varios subescenarios:

4.1.             Golpe militar triunfa: El gobierno de facto, deberá enfrentar con represión aún más dura a militantes del Psuv, GPP y simpatizantes. Aislamiento internacional, con excepción de Estados Unidos y otros países aliados como Canadá y algunos países europeos. Con seguridad convocara a elecciones, pero bajo la condición  de realizarlas cuando pueda lograr estabilizar la situación (lo cual puede ser prolongado por tiempo indefinido), es decir dictadura abierta o la haría de inmediato con lo cual se pasa al escenario 3.

4.2.             Golpe militar fracasa: La represión del gobierno se “justificaría” por la actividad de fuerza. Posiblemente el gobierno comenzaría a sufrir de cierta actitud “paranoide” por lo que aumentaría su nivel de agresividad y la consiguiente violación de los derechos humanos. La situación económica se vería mucho más afectada. El gobierno sería todavía mucho más autocrático.

4.3.             El golpe militar fracasa pero no es derrotado totalmente. Un hecho en la historia recuerda este escenario. España 1936 y el inicio de la guerra civil española. Lo ocurrido en Libia o lo que ocurre en Siria, nos dice que en las actuales circunstancia que es una situación poco probable, pero ahora posible.

La guerra civil: El escenario menos deseado y gracia a Dios todavía luce lejano.

La guerra civil: El escenario menos deseado y gracia a Dios todavía luce lejano.

La revisión de estos escenarios me lleva a ver una situación poco esperanzadora. La victoria de algunos de los bandos no parece ser una solución para nadie. Por el contrario la perspectiva es que una victoria, siempre será pírrica y la consecuencia será mantener el clima de confrontación y la difícil situación de los venezolanos. Como se sale de este escenario: Solo a través de un dialogo sincero, con humildad, en condiciones paritarias y ánimo de rectificación entre las partes. Lamentablemente esto solo ocurrirá cuando las partes sientan que no pueden derrotarse y cuando en lugar de los apetitos de poder se tenga como norte el bienestar del país, bajo la premisa que ambas partes pueden partir de la buena fe (habrá que trabajar mucho en ello),  el respeto a la constitución nacional y un mediador que ambas partes  aprueben.

Una sola vía para enfrentar la crisis: Un diálogo verdadero.

Una sola vía para enfrentar la crisis: Un diálogo verdadero.

PLATAFORMA PARA UN DIALOGO

Tren Venezuela (1)El Proyecto TREN (Talleres de reconstrucción nacional), es una iniciativa de un grupo de personalidades carabobeñas y nacionales que tiene como misión, el pensar y coordinar  las acciones que desde la sociedad civil requiere el país para su mejor desenvolvimiento en un ámbito democrático y descentralizado. De acuerdo al decir de sus primeros documentos: el proyecto TREN tiene por objeto crear una herramienta de participación para amplios sectores nacionales de la sociedad civil que comparten la angustia y preocupación por el futuro del país y que sienten la obligación de aportar sus capacidades y experiencias en el proceso de reconstrucción nacional.

El Tren no podía estar separado de la realidad nacional. Entiende la gravedad por la cual pasa la nación y la actual coyuntura de crisis política que ya lleva tres semanas. Entiende a su vez, que las vías tomadas por las partes no son las adecuadas para la resolución del conflicto. Los resultados hasta los momentos, son mayor represión, venezolanos asesinados por la violencia política, cientos de heridos y detenidos y decenas de torturados. Además las pérdidas económicas en horas hombrese pueden cuantificar en miles de millones de bolívares.

Ante la protesta, la respuesta del gobierno ha sido represión y una farsa de diálogo.

Ante la protesta, la respuesta del gobierno ha sido represión y una farsa de diálogo.

La propuesta de diálogo formulada por el gobierno se entiende más como una jugada política, que una oportunidad para la reconciliación. Quieren la paz, por supuesto, pero para poder seguir llevando la política  que ha llevado a la destrucción de la economía nacional y la imposición de un régimen de democracia hibrida, donde el despotismo se esconde bajo la llamada permanente a procesos electorales en clara posición de ventaja financiera e institucional.

Desde el lado de la oposición (en las actuales circunstancias no le cabe otro nombre) la respuesta ha sido múltiple, donde se pueden cuantificar al menos al menos tres tendencias:

  • Los insurrectos que se mantienen en la calle y tras las barricadas, que creen que están en el camino correcto para cambiar el régimen político imperante y que aunque no lo expresen abiertamente, esperan un desenlace a través de la renuncia o abandono del cargo del gobernante.
  • Los librepensadores, aquellos que por cuenta propia y sin permiso de nadie, acudieron presurosos a las mesas de diálogos. Entre ellos caben nombrar al periodista Vladimir Villegas, Pedro Pablo, el expresidente de la FCU UCV Ricardo Sánchez, el alcalde de la ciudad de Valencia Michelle Cochiola, entre otros.
  • La dirigencia de la Mesa de la Unidad Democrática encabezada por Primero Justicia, Acción Democrática, Copei y Ramón Guillermo Aveledo, quienes han condicionado el dialogo a unas condiciones previas, que garanticen que estas se realicen dentro del marco constitucional y garantías de un mediador que permita que los acuerdos realmente se concreten (ver condiciones de Capriles). A su vez la dirigencia estudiantil a pesar de marcar distancia con la MUD, ha generado un documento de peticiones, que condicionan su participación en el diálogo en términos muy parecidos.

Otros actores como la dirigencia de Fedecámaras centrada en su papel de organismo cúpula empresarial y no como vocero de un sector político partidista y el empresario Lorenzo Mendoza, aprovechan la oportunidad para lograr incidir en la política económica pero que sus posiciones poco pueden influir en los elementos políticos de la crisis.

Quizás sin darse cuenta, esta tríada de tendencias, forman una simbiosis que se complementan más que se rivalizan, y que pueden lograr consolidar una frente de batalla, ante el intento hegemónico del régimen hoy presidido por Nicolás Maduro: los insurgentes son necesarios, porque sin la gente en la calle (no en guarimbas) el gobierno mantendría su arrogancia en su tarea de destrucción de Venezuela; los librepensadores, porque permite decirle al gobierno unas cuantas verdades en la cara, y la Mud, puesto que terminan siendo, a pesar de sus problemas coyunturales de legitimidad el canal, donde la alternativa democrática pueden reencontrarse.

Es posible el dialogo, por supuesto que sí. Pero requiere de unas condiciones del entorno, para que ella pueda darse. Más allá de la buena voluntad de los actores, de los cuales no podemos ahondar porque “caras vemos corazones, no sabemos”, lo cierto es que en una contienda de carácter político el diálogo o negociación estará signada por un elemento: la imposibilidad de victoria de algunas de las partes.

Para que se entienda, si uno de los actores de la oposición percibe que se encuentra en la posibilidad que el gobierno ceda sin dialogo e incluso que caiga, va a mantener incólume su línea de conducta en acciones de calle, esperando el desenlace. Igual ocurre, si el gobierno (el cual no ha sentido ciertamente que su régimen se encuentre en peligro), cree que las protestas pasaran incluso si no cediera un ápice a sus peticiones, entonces tampoco estaría dispuesto a dialogar, más allá que el teatro que forma para las audiencias nacionales e internacionales.

Ahora bien si los actores políticos opositores dan cuenta que la caída del régimen es un imposible en el corto plazo, pero a su vez el régimen entiende que es imposible lograr la paz social y los costos que ello conlleva a su gobernabilidad, si no cede en ciertos aspectos, entonces se dará el terreno para un proceso de diálogo.

Dialogo vs conflicto 2

En este contexto, el Tren, como movimiento que se asume parte de la sociedad civil, cree que la situación de crisis en la que se encuentra sumida la sociedad, hace imposible que la gente no exprese su malestar por cualquier vía. También entiende que la realidad política no parece conducir en las actuales circunstancias a un cambio de gobierno.

Así en el ánimo de aportar soluciones a la actual crisis política, el Proyecto Tren asumió el compromiso de la construcción de la Plataforma por la Paz: Nelson Mandela. Creemos que el dialogo es posible si el interés es Venezuela. Si bien se reconoce que Maduro fue electo por un período constitucional, también es menester que comprenda que cien mil votos de ventaja no es un aval para imponer un proyecto hegemónico y convertir a Venezuela en el ratón de laboratorio del experimento del socialismo del siglo XXI, cuyos resultados inmediatos, han sido la debacle económica y moral de Venezuela. La Plataforma genera las condiciones para que las condiciones de dialogo vayan más allá de la buena fe, al incluir actores internacionales como mediadores de buena voluntad. .

Les invito por tanto a montarse en la plataforma que desde nuestro espacio de sociedad civil, ofrecemos por la paz de nuestra nación y un futuro próspero y verdaderamente democrático.

Plataforma por la paz Nelson Mandela

ENTRE LA CONCIENCIA Y EL CORAZON

Me dice el corazón
no pierdas por nada esta ocasión
Pero me grita la conciencia
equivocarte de nuevo no puede ser coincidencia

Canción “Conciencia” de Gilberto Santa Rosa

Aristóteles para definir al hombre y diferenciarlo del resto de los animales, lo intuyó provisto de razón. Es decir a que a diferencia de éste, antes diferentes situaciones que se presente en la vida, está en la capacidad de evaluar las diferentes alternativas que posee, ponderar las consecuencias que se derivan de manera anticipada a su elección y posteriormente  decidir por aquella que le resulta más conveniente. Esta concepción del hombre es la que funda todo el pensamiento que trata de explicar la conducta del hombre en sociedad.

aristoteles

Aristóteles: Uno de los genios del pensamiento occidental

Pero el ser humano no es pura razón. Muchas veces nuestras decisiones son afectadas por nuestras emociones y se toman más que por la ponderación de las consecuencias de la decisión, motivados por sentimientos de amor, odio, rabia o tristeza. Muchos de nuestros errores son producidos porque una decisión en lugar de ser tomada con la cabeza, es tomada en momentos de altos niveles de emotividad, donde la razón es dejada de lado. De hecho el bestseller de Daniel Coleman, la inteligencia emocional, si se lee detenidamente, lo que trata de comunicar que a las emociones hay que controlarlas (no evitarlas) para que podamos decidir adecuadamente.

El libro de Coleman explica alguna de las razones por las cuales un alto coeficiente intelectual no es garantía de éxito.

El libro de Coleman explica alguna de las razones por las cuales un alto coeficiente intelectual no es garantía de éxito.

Escribía en mi post anterior (El punto medio) que la gente se encontraba realmente molesta por la situación que vive Venezuela, o bien por la incompetencia (para quien crea que los problemas actuales son producto de una incapacidad del gobierno para el manejo de los asuntos públicos) o bien por la maldad (para aquellos que creen que la situación actual es deliberada siguiendo una estrategia de poder diseñada en Cuba) de los actores gubernamentales. A su vez, escribía sobre la situación de angustia ante la pérdida de esperanza y la idea, construida a partir de variables actuales, que nuestra sociedad se encuentra en franco declive y por tanto no está en capacidad de ofrecer un futuro de bienestar a los jóvenes, una vez accedan a puestos de responsabilidad. Un momento de alta sensibilidad emocional a nivel social, en lo que es difícil mantenerse razonable analizando alternativas y ponderando consecuencias.

Los hechos ocurridos a partir del 12 de febrero indican una gran carga emocional a nuestras decisiones sobre lo público. La calle es una respuesta que se pretende racional, pero que sencillamente se nutre de la rabia y angustia de la población, que necesita una respuesta inmediata ante la actual situación.  Al primer llamado de calle, el malestar que se fue gestando en las conversaciones de las colas para conseguir leche o harina pan, emergió sonoramente y han generado un estado de insubordinación, especialmente en los sectores de clase media, tradicionalmente adverso al régimen político implantado desde hace 15 años.

El paradigma de la complejidad, señala la dificultad que existe para vislumbrar futuros alternativos antes ciertos eventos. Entiéndase por tanto la incapacidad para predecir el futuro en un entorno, donde interactúa de manera simultánea las emociones y razones de millones de seres humanos, que incluso pueden cambiar de estado de ánimo o punto de vista de un momento a otro.

Si algo no le ha faltado a la calle ha sido su presencia multitudinaria

Si algo no le ha faltado a la calle ha sido la presencia de multitudes

Así que poco podemos decir de los resultados y las consecuencias de la insurgencia popular que existe en Venezuela desde el 12 de febrero, motivado por las numerosas manifestaciones ocurridas en el país convocados por los promotores de “#lasalida” y que luego se reforzaron por los actos de represión y amedrentamiento realizado por las fuerzas del orden público y sus aliados paramilitares llamado colectivos. Lo que sí es cierto que en el accionar de la gente, hay mucha emoción, pero muy poca razonabilidad.

 Que se puede colegir de estos eventos

Una frase del salsero Gilberto Santa Rosa en su canción Perdóname (versión Carnegie hall) dice “es mucho más fácil pedirte perdón que haberte pedido permiso”. Leopoldo López, Maria Corina y Antonio Ledezma, alentaron a tomar la calle. Decisión unilateral tomada por quienes plantean #lasalida, y la gente respondió. Ahora la unidad tiene que trabajar a posterior con hechos cumplidos. No puede abiertamente condenar la acción porque sería ir contra su natural base de apoyo, pero tampoco está convencida que “#lasalida” sea la salida. No se puede llorar por la leche derramada, la situación está en marcha, con mucha gente en la calle, que lo que quiere sencillamente es la salida del gobierno de turno, y que de acuerdo a su eslogan “el que se cansa pierde” dice no regresar a sus casas hasta sus últimas consecuencias. Vemos a una Mud un tanto “deslegitimada”, y la gente dirigida en los actuales momentos por diferentes grupos de personas que se auto-lidera por cuadras, con escasa visión estratégica, pero sí con una visión muy romántica y fantasiosa de la lucha política. Difícil acertijo que hay que descifrar cuando el norte sigue siendo la Unidad en un momento en que cualquier acción que no sea una aventura, será con seguridad interpretada como blandengue, cuando no abiertamente de colaboracionista.

En las zonas de clases media de las principales ciudades, la población se autoflagela a través de barricadas que impiden el acceso vehicular. Un estado de sitio autoimpuesto, que polariza la lucha y vuelve a abrir la brecha con quienes aunque molestos con el gobierno, no desea incrementar los conflictos. Torpe estrategia que ahuyenta a  necesarios aliados que pronto harán mucha falta. Esta manera de lucha no fue consultada,  sino arbitrariamente decidida por grupúsculos de ciudadanos creyentes en la tesis foquistas del Che Guevara y Regys Debray, reinterpretada por Robert Alonso, afortunadamente autoexiliado de estas tierras.

Hacer de nuestra urbanización un estado de sitio, singular manera de lucha política condenada al fracaso.

Hacer de nuestra urbanización un estado de sitio, singular manera de lucha política condenada al fracaso.

El sitio es una estrategia militar muy vieja y consiste en cortarle a una población o cuerpo militar de sus fuentes de abastecimiento de comida. En nuestro caso las llamadas “guarimbas” cortan el abastecimiento y la movilidad de los ciudadanos que en teoría enfrentan al gobierno. Quienes crean que esta es una estrategia victoriosa, definitivamente no entienden que lo que lograran será que nos “cocinemos en nuestros propios jugos”, y tener a los propios vecinos, enfrentando “la guarimba” y hasta pidiendo al Gobierno que restablezca el orden.

 Mirando hacia el otro lado

Definitivamente el país le quedo grande al presidente Maduro. Las estrategias que le resultaron a Chávez, a él definitivamente no le funcionan. Sin carisma, ni gran poder de convocatoria, no le queda más recurso que apelar a la violencia para amedrentar a la ciudadanía que se le rebela. Lo salva el “Esprit de corps” (espíritu de cuerpo) que logró establecer el liderazgo del presidente  Chávez entre todos los aparatos del estado,  la división de la oposición y la incomunicación de la clase política con los sectores populares.

No tengo la menor duda que muchos están pensando que el Comandante eterno se equivocó al escoger a su sucesor y más de uno debe estar tentado a creer que se encuentra en mayor capacidad de ocupar el cargo que hoy ejerce Maduro.

Por los momentos Maduro, dedicará su tiempo a sortear la crisis política. Si logra vencerla, tendrá que enfrentar otra vez los avatares de la economía, donde un régimen, muy afectado en su legitimidad tendrá que tomar graves decisiones, que pueden afectar más su popularidad.

maduro trabajadores petroleros

Las acciones de Maduro nada novedosas: contramarchas, cadenas de radio y Tv y mucha represión.

Chávez recurrió a las misiones para levantar su popularidad frente al escenario del referéndum revocatorio que finalmente ganara en el año 2004. Recuperó su imagen a través del reparto de la renta petrolera exacerbada por la elevación de los precios del petróleo. A Maduro no le queda más alternativa que ofrecer sangre, sudor y lagrimas. Lástima que para él, no sea los bombarderos del ejército nazi el que genere el dramático llamado, sino el desastre económico heredado del comandante supremo y su propia incapacidad.