¿Juego trancado?

Nada puede ser más desalentador que realizar un ejercicio prospectivo de los escenarios a corto plazo en Venezuela, tras un mes de crisis política y varios meses de crisis económica. A estas alturas el juego parece trancado. Presos entre radicalismos el país se encuentra entre la parálisis, la anarquía y la represión bruta. Desde el lado de los manifestantes reina la improvisación de grupos que se coordinan a través de redes sociales y cuyas cabezas parece estar ocultas o simplemente funcionan a través de un mecanismo de autorganización de grupos conocidos como la teoría del enjambre. La Mesa de la Unidad Democrática, silenciada por el ruido de los radicales, no parece poder tomar el liderazgo de un movimiento que si bien comparte algunas cosas, no cree en las formas, lo apoya tibiamente, trata de canalizarlos hacia derroteros menos dañino, pero sin mayores éxitos. Los objetivos explícitos de las manifestaciones,  se encuentra en las exigencias del movimiento estudiantil y en la carta del Alcalde Metropolitano Antonio Ledezma. En el corazón de los que protestan, el verdadero objetivo es otro, el cambio del régimen político.

El enfrentamiento con la Guardia Nacional ha sido la constante en estas semanas de conflicto.

El enfrentamiento con la Guardia Nacional ha sido la constante en estas semanas de conflicto.

Desde el lado del gobierno, la repuesta ha ido en cuatro frentes:

  1. Tratar de desarticular los esfuerzos de la mediación internacional y asegurar el apoyo de los organismos multilaterales a la causa de la institucionalidad, entendida en el estrecho criterio de respetar el mandato del que los votantes eligieron  y la no injerencia en asuntos internos de otros países. En este aspecto podemos decir que las gestiones le han sido favorables, dado que desde hace tiempo, se es sabido que los organismos multilaterales funcionan más como clubes de defensa de presidentes, más que como custodios del pueblo ante los excesos de los gobernantes. Sin embargo no ha podido evitar las simpatías que en la opinión pública mundial han tenido los manifestantes y las llamadas de alerta en instancias parlamentarias europea.
  2. Represión dura y continua a través del uso de los equipos antimotines de la Guardia Nacional y la policía nacional, que por lo general cumplen su tarea a través del uso de equipos antimotines como bombas lacrimógenas y perdigones, pero que en otras ocasiones usan armas de fuego con balas o metras, que tienen como propósito herir o matar. Por lo general hay excesos en el uso de la fuerza. Preocupa, que de acuerdo a muchos testimonios la presencia de emociones negativas como rabia y odio en los cuerpos represores. Dentro de este item también se incluye el acoso judicial de lideres políticos y manifestantes. En este sentido existen cientos de manifestantes detenido, el encarcelamiento de Leopoldo López y la orden de captura a otros importantes líderes de su partido Voluntad Popular.
  3. La presencia de cuerpos parapoliciales o paramilitares, que utilizan la violencia armada y ciertamente criminal para enfrentarse con los manifestantes.
  4. Crear la parodia de un diálogo, donde lo primero en que ha fallado, es lograr convencer a manifestantes y la oposición organizada en la Mud, en la sinceridad de la propuesta de pacificación, por parte del gobierno. Las  mesas de trabajo que se han instalado en la llamada Conferencia por la paz, son colmadas por simpatizantes progubernamentales que buscan más que dialogar, “cayapear” a los pocos participantes que no simpatizan con el régimen.

Primera foto publicada de Leopoldo López desde su celda

En este punto el juego luce trancado y de lograr un desenlace la mayoría de los escenarios no vislumbran mejores tiempos para Venezuela, salvo un gran acuerdo nacional. Veamos porque lo planteo:

Escenario 1: Gana el gobierno, sin ceder en sus políticas. Esto ocurre porque las protestas se desinflan y da como resultado la frustración en los manifestantes y sus apoyos. La falta de consensos entre los métodos de lucha y los objetivos logran que se neutralicen todas las acciones y no logran socavar las defensas del gobierno, el cual sale victorioso de la crisis. El gobierno envalentonado desconoce las “causas” de la crisis política, al vencer sus “síntomas” y decide profundizar el camino hacia el “socialismo” con sus consabidas expropiaciones, desinversión, escasez e inflación.

Escenario 2: Gana el  gobierno, pero reconoce alguno de los problemas que la originaron: Cede en algunas exigencias de la oposición, y se junta con el cansancio producido por las protestas y la necesidad de regresar a la “cotidianidad”, pero a su vez encuentra con unas autoridades que desea restablecer la paz social. El gobierno accede a realizar reformas en lo económico, y ofrece algunas concesiones políticas. El éxito dependerá de lograr consensos en las directrices económicas y que estos logres resultados a corto plazo.

La cotidianidad de las colas, a las que la gente se niega a regresar.

La cotidianidad de las colas, a las que la gente se niega a regresar.

En este escenario se mantienen dudas si realmente un gobierno movido por una completa desconfianza hacia el sector privado, con grupos en lo interno mucho más ideologizados permitan que se lleven a cabo las reformas económicas que se requieren, y por supuesto, la gran pregunta, estaría el gobierno en capacidad de reconocer que tiene que pagar los platos rotos en términos de popularidad, sobre todo cuando la estabilidad está muy afectada por la crisis política actual.

Escenario 3: Salida de Nicolás Maduro del poder por alguna vía constitucional (renuncia del cargo o abandono del poder). La salida del poder apaciguaría los ánimos de los manifestantes por los momentos. De acuerdo a lo previsto en la constitución debería convocarse a elecciones en los siguientes 30 días. De allí se desprende a su vez, dos escenarios:

3.1 La oposición se unifica en torno a Henrique Capriles Radosnky, Henry Falcón o María Corina Machado o Leopoldo López, si logra desembrazarse de los obstáculos legales que pesan sobre él.

3.2 La oposición va desunida y se postulan varios candidatos que competirían entre sí.

La unidad de la alternativa democrática sigue siendo un requisito indispensable ante cualquier escenario.

En el primer escenario, las probabilidades favorecerían al candidato de la alternativa democrática, en el segundo escenario al candidato del Psuv, el cual asumimos se mantendrá unido. En este escenario habría que considerar la posibilidad de un descalabro en la popularidad del Psuv, es decir  una errática escogencia del candidato o una pésima campaña electoral, lo puede relegar a un tercer lugar, con una competencia entre opositores.

En cualquiera de los casos, el nuevo presidente tendría la tarea titánica de iniciar un severo plan de ajuste y estabilización económica, política y social, en una Venezuela que se mantendrá polarizada dificultando los consensos que son requeridos para el restablecimiento de la confianza y de la institucionalidad.

Escenario 4: Alzamiento militar: Militares de cualquier signo, ante la situación de caos e ingobernabilidad deciden asumir el mando.  Nos encontramos con varios subescenarios:

4.1.             Golpe militar triunfa: El gobierno de facto, deberá enfrentar con represión aún más dura a militantes del Psuv, GPP y simpatizantes. Aislamiento internacional, con excepción de Estados Unidos y otros países aliados como Canadá y algunos países europeos. Con seguridad convocara a elecciones, pero bajo la condición  de realizarlas cuando pueda lograr estabilizar la situación (lo cual puede ser prolongado por tiempo indefinido), es decir dictadura abierta o la haría de inmediato con lo cual se pasa al escenario 3.

4.2.             Golpe militar fracasa: La represión del gobierno se “justificaría” por la actividad de fuerza. Posiblemente el gobierno comenzaría a sufrir de cierta actitud “paranoide” por lo que aumentaría su nivel de agresividad y la consiguiente violación de los derechos humanos. La situación económica se vería mucho más afectada. El gobierno sería todavía mucho más autocrático.

4.3.             El golpe militar fracasa pero no es derrotado totalmente. Un hecho en la historia recuerda este escenario. España 1936 y el inicio de la guerra civil española. Lo ocurrido en Libia o lo que ocurre en Siria, nos dice que en las actuales circunstancia que es una situación poco probable, pero ahora posible.

La guerra civil: El escenario menos deseado y gracia a Dios todavía luce lejano.

La guerra civil: El escenario menos deseado y gracia a Dios todavía luce lejano.

La revisión de estos escenarios me lleva a ver una situación poco esperanzadora. La victoria de algunos de los bandos no parece ser una solución para nadie. Por el contrario la perspectiva es que una victoria, siempre será pírrica y la consecuencia será mantener el clima de confrontación y la difícil situación de los venezolanos. Como se sale de este escenario: Solo a través de un dialogo sincero, con humildad, en condiciones paritarias y ánimo de rectificación entre las partes. Lamentablemente esto solo ocurrirá cuando las partes sientan que no pueden derrotarse y cuando en lugar de los apetitos de poder se tenga como norte el bienestar del país, bajo la premisa que ambas partes pueden partir de la buena fe (habrá que trabajar mucho en ello),  el respeto a la constitución nacional y un mediador que ambas partes  aprueben.

Una sola vía para enfrentar la crisis: Un diálogo verdadero.

Una sola vía para enfrentar la crisis: Un diálogo verdadero.

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HASTA EL 10E Y MAS ALLÁ

I. ¿Cuándo una bola es bola y cuando es Strike?

Con una historia muy simple mi profesor de filosofía trataba de explicar de una manera elemental, las posiciones materialista, idealista y dialéctica de la historia de la filosofía. El cuento refiere a una discusión de tres árbitros de béisbol  El árbitro materialista, dice: “Yo canto bola lo que es bola, y strike lo que es strike” A lo que el árbitro idealista riposta, “eso es imposible, por tanto yo canto bola, lo que me parece bola y strike lo que me parece strike”. El árbitro dialéctico, zanja salomónicamente la cuestión al sentenciar: “No hay bolas, ni strike, hasta que yo las cante”.

Como podrá imaginar el amigo lector, la anécdota en cuestión nada tiene que ver con la filosofía, sino de lo que ocurrirá el próximo 10 de enero cuando el presidente Chávez, producto de su enfermedad no pueda presentarse a su juramentación como presidente de Venezuela para el período 2013 – 2019.

La constitución establece claramente casi sin lugar a interpretación (no hay manera que esa bola no parezca otra cosa que bola y por tanto es bola y no strike), lo que ha de hacerse en caso de ausencia temporal o absoluta del presidente en ejercicio (ver artículos 234 y 235 de la CRBV).

Lo que no establece la constitución por ninguna parte, es lo que ocurriría si el Presidente electo, no concurre al acto de su juramentación por una razón que no pueda calificarse como ausencia absoluta, sino temporal, tal como lo establece el artículo 231  y el artículo 233 de la constitución, los cuales rezan lo siguiente:

Artículo 231. El candidato elegido o candidata elegida tomará posesión del cargo de Presidente o Presidenta de la República el diez de enero del primer año de su período constitucional, mediante juramento ante la Asamblea Nacional. Si por cualquier motivo sobrevenido el Presidente o Presidenta de la República no pudiese tomar posesión ante la Asamblea Nacional, lo hará ante el Tribunal Supremo de Justicia.

Artículo 233. Serán faltas absolutas del Presidente o Presidenta de la República: su muerte, su renuncia, o su destitución decretada por sentencia del Tribunal Supremo de Justicia; su incapacidad física o mental permanente certificada por una junta médica designada por el Tribunal Supremo de Justicia y con aprobación de la Asamblea Nacional; el abandono del cargo, declarado como tal por la Asamblea Nacional, así como la revocación popular de su mandato.

Cuando se produzca la falta absoluta del Presidente electo o Presidenta electa antes de tomar posesión, se procederá a una nueva elección universal, directa y secreta dentro de los treinta días consecutivos siguientes. Mientras se elige y toma posesión el nuevo Presidente o la nueva Presidenta, se encargará de la Presidencia de la República el Presidente o Presidenta de la Asamblea Nacional….

En el caso del presidente, en situación de salud muy “delicada” de acuerdo a fuentes oficiales, parece que le será imposible no solo presentar juramento ante la Asamblea Nacional, sino que también le será imposible hacerlo ante el Tribunal Supremo de Justicia. Por tanto el tema que se tiene en boga es que hacer, cuando la constitución no establece la ausencia “temporal” del presidente electo.

La posición de la Mesa de la Unidad Democrática y de constitucionalistas expertos es la siguiente:

  1. Asimilar el contenido del artículo 234 al presidente electo. Es decir, dar característica de ausencia temporal a la no presencia del presidente y por tanto ofrecer hasta 180 días para que pueda tomar juramento, una vez, mejore su estado de salud.
  2. Dejar constancia que el período constitucional iniciado en el año 2007 caducó y por tanto se inicia un nuevo período constitucional, el día 10 de enero. En este caso y de acuerdo a lo establecido por la constitución, el presidente transitorio sería el Presidente de la Asamblea Nacional.
  3. Conocer de manera exacta, las condiciones de salud del actual mandatario, a fin de conocer que mantiene su capacidad física y/o mental para ser presidente y por tanto la designación de una Junta Médica que certifique su capacidad.
  4. En caso de darse las condiciones de la falta absoluta del presidente, proceder, tal como lo establece la misma constitución, a una elección dentro de los 30 días siguientes, para elegir al presidente que culminaría el período.
Ramón Guillermo Aveledo en nombre de la Mesa de la Unidad Democrática, fijó posición en torno a la ausencia del Presidente Chávez

Ramón Guillermo Aveledo en nombre de la Mesa de la Unidad Democrática, fijó posición en torno a la ausencia del Presidente Chávez

Hasta lo dicho aquí, esto es lo que parecería la interpretación correcta. En estos escritos no hay nada escandaloso, nada que indique mala fe de parte de la alternativa democrática, sino un razonamiento natural dada las circunstancias de salud que afecta al primer mandatario nacional.

Pero esta es la discusión de los primeros árbitros, tratando de definir si la pelota en manos del catcher, es bola o strike. Se nos olvida que en este caso, los que fingen de árbitros no son tales, sino que forman parte de uno de los equipos, y que por tanto, no habrá bola ni strike, sino hasta que ellos las canten, y que tendrá muy poco que ver con la posición de la pelota en el guante del catcher, sino con los intereses de un equipo, llamado Psuv.

Me llega a la memoria, aquel árbitro Jim Joyce quien cantó como quieto un rolling de Jason Donald, que a todas luces fue un out, y que evitará que Armando Galarraga, lograra su juego perfecto.

II. Que hacer luego que cantan strike una bola y se poncha a un bateador injustamente.

Tanto en política como en el baseball, existe lo que se conoce como el derecho al pataleo. Es decir, el reclamo de los jugadores y del manager del equipo, en principio para tratar de cambiar la decisión, y en caso de ser infructuoso el reclamo, evitar que el árbitro se vuelva a equivocar de la misma manera.

Esto suponiendo jueces justos e imparciales. En caso de árbitros parcializados, al reclamo de los jugadores debe acompañarlo el público. De tal manera que la presión sea mayor. Pero esto dependerá de dos cosas, la primera, que el equipo juegue en casa, y por tanto haya un público a favor, y por la otra, que el público sea numeroso, este pendiente del juego y este dispuesto a hacerse partícipe del reclamos incluso a costa de exponer su físico frente a la policía local y la fanaticada del otro equipo.

La metáfora beisbolera, lo que pretende significar, es que si la alternativa democrática no cuenta con un apoyo firme de la población, poco puede hacer para cambiar las decisiones que se tomen desde el poder real de la nación, en este momento en manos de la cúpula de Psuv, y por tanto lo que le queda es advertir de la inconstitucionalidad del hecho, en caso que lo hubiera.

La Alternativa Democrática (ha de reconocerse) solo tiene influencia en los ciudadanos, para actos electorales, pero en los actuales momentos, no tiene capacidad, para movilizar la población para acciones políticas alternativas que permitan dar demostración de fuerza.

Con esto no quiero decir que su dirección política sea errada, (aunque de hecho hay muchas cosas que mejorar) sino que responde a una realidad. Por cierto, si la Mud, no tiene poder de convocatoria para eventos no electorales, mucho menos la tienen otras organizaciones que suelen ubicarse dentro del bloque opositor, y cuyas propuestas suelen ser más radicales.

Así las cosas, sabemos que en el corto plazo, se ejecutarán las decisiones que tome la cúpula del Psuv, posiblemente con el señalamiento de la inconstitucionalidad de la alternativa democrática, acto plenamente legítimo, pero políticamente ineficaz.

Lo que si debe hacer el equipo, es estar preparado para el otro juego. En cualquier momento, la ausencia temporal (no decretada pero de hecho), puede transformarse en ausencia absoluta y por tanto estar a tono, para el nuevo juego, que tal como prevé la constitución será de un solo inning, es decir treinta días o menos.

III Cantamos el strike que era bola ¿y ahora qué?

¿Serán tan unidos al momento de tomar decisiones poco populares?

¿Serán tan unidos al momento de tomar decisiones poco populares?

El quid que explica la conducta del gobierno desde su asunción al poder en el año 1998, ha sido el mismo, es decir, mantenerse en el poder, a costa de lo que sea. A partir del 2002 ha contando con presupuesto en exceso para tal cometido. Desde siempre han contado con muy pocos escrúpulos. Tienen como gran activo, un fenómeno de la política llamado Hugo Chávez. A pesar de su enfermedad, mintió sobre su curación para ganar las elecciones. Otra candidatura hubiera sido un riesgo enorme y pudiera haber devenido en la derrota electoral. Pero a su vez, Chávez es el gran decisor. El podía tomar decisiones complejas, sabiendo que el costo político sería manejable. Igualmente es el líder indiscutido. Nadie es capaz de cuestionar su autoridad dentro del Psuv.

Ahora con Chávez fuera de juego, por lo menos temporalmente, la toma inevitable de decisiones han sido pospuestas. A pesar de haber sido autorizado el Vicepresidente para la decretar medidas en materia económica y fiscal, hasta los momentos, la decisión que ha tomado es dejar las cosas como están. El deterioro de la economía nacional, tapada por el inmenso gasto público del año electoral, los altos precios del petróleo y el endeudamiento, ya comienza a dar su muestra con la ausencia de dólares, el encarecimiento de los productos importados y el desabastecimiento de productos esenciales de la cesta alimentaria.

En algún momento, el deterioro económico podrá más que la voluntad inercial y la economía requerirá atención. De no tomarse medidas, las consecuencias serán peores. ¿Veremos a Maduro, en cadena nacional, explicando el incremento del precio de la gasolina, y el porqué de una devaluación por años postergada? ¿Firmará Cabello leyes de ajuste económico desde la Asamblea Nacional.

Pero no seamos tan dramáticos, pensemos en decisiones más rutinarias, como la administración del personal de confianza, en ausencia temporal de Chávez, en este delicado equilibrio de poder interno, entre el Vicepresidente Nicolás Maduro y el Presidente de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello.

Cómo quedará el país, luego que se supere esta transitoriedad, no decretada, o veremos a los líderes del Psuv, explicando como bien diría Moisés Naim en un artículo leído recientemente, porque cuando Chávez era presidente, se vivía mejor. (Ver http://internacional.elpais.com/internacional/2013/01/05/actualidad/1357406352_127952.html).