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¿Y EL CESE DE LA USURPACIÓN ¿PA´CUANDO?

Juan Guaidó: Un liderazgo con una estrategia que sorprendió al régimen.

La situación de la oposición y las esperanzas del país dieron un vuelco contundente a partir de los diferentes acontecimientos ocurridos en enero.

Las posibilidades que ocurra un cambio de régimen político de acuerdo a diversas opiniones de los estudiosos de futuros apuntan en ese sentido. A pesar del empecinamiento de mantenerse en el poder del régimen que dirige Nicolás Maduro, consiguió un oponente con recursos que parece estar dispuesto a todo, para sacarlo del poder. Si así son las cosas, tarde o temprano ocurrirá un desenlace.

En todo, caso debe existir el evento. Uno de los ejemplos que se citan para explicar la teoría del Caos, es la del vuelo de una mariposa, que puede desencadenar un huracán en el otro lado del mundo. Pero para que esto ocurra, la mariposa debe volar en el punto justo y en el preciso momento. Los venezolanos solo esperan que ocurra el hito que permita lo que desde la Asamblea Nacional en voz de su presidente Juan Guaidó se conoce como el “Cese de la Usurpación”. Sobre estos potenciales eventos dedicare este ensayo.

De la depresión a la euforia

El 23 de enero es un punto de inflexión en la dinámica política del año 2019 en Venezuela con el despertar de la oposición.

La situación en enero dio un giro de 180 grados con relación a lo que era hace algunas semanas. Para ese entonces se tenía a una  oposición dividida con objetivos diversos e indefinición estratégica, que dilapidó sus recursos de poder y su capital político, al subestimar al oponente en muchos casos, por ejemplo cuando no se consideró seriamente la posibilidad de boicotear el referéndum revocatorio en el año 2016 o quien nunca supo explotar el fracaso del gobierno en todos sus aspectos. Esto llevo a que los ánimos opositores estuvieran decaídos y que su mayor ocupación fuera atacarse mutuamente a través de las redes sociales.

Sin embargo, la situación de malestar en la ciudadanía y el afán de cambio, estaba planteada y el escenario internacional, era claramente adverso al régimen.

En enero la situación es diametralmente opuesta, el renacer del espíritu de lucha de la oposición con las impresionantes movilizaciones del 23 de enero, la  juramentación de Juan Guaidó como presidente interino de Venezuela, el inmediato reconocimiento del Estados Unidos y los países que componen el grupo de Lima, a la que luego se sumaron los principales países del mundo occidental, cambiaron el entorno político de tal manera, que hoy lo que los analistas discuten es la inviabilidad de la permanencia del régimen de Maduro.

Ahora la oposición aparece unida en torno a tres objetivos estratégicos, que son el cese de la usurpación, el establecimiento de un gobierno de transición y la convocatoria a unas elecciones libres y justas. La estrategia establecen claramente un juego de presiones a través de la ayuda humanitaria, el apoyo diplomático y financiero al gobierno interino, puentes hacia los grupos internos del gobierno y las fuerzas armadas, sanciones económicas a las principales fuentes de ingreso a la nación y a muchos de los miembros del gobierno o sus relacionados, encabezados por el gobierno de los Estados Unidos, quien no ha dejado de mencionar que tiene todas las opciones para presionar la salida de Nicolás Maduro, incluida la opción militar.

Uno de los elementos centrales que influyeron en la estrategia es el reconocimiento del poder real que posee Nicolás Maduro. Lejos de los juegos de ilusión política dados que al final resultaron risibles como la declaratoria de abandono del cargo por parte de Nicolás Maduro o declararle su inhabilitación política por sus presuntos delitos, que no alteraron en nada la relaciones de poder en Venezuela, Guaidó y la Asamblea Nacional, realizan la declaratoria de la nulidad del acto electoral de Mayo y ponen a Maduro como un “usurpador” del cargo, con lo cual le reconocen que tiene un poder, y que la meta es quitarle ese poder. Por tanto, una de las mayores virtudes de Guaidó es ir con la verdad y no sobre una ilusión constitucional.

Por otra parte, y luego de conocer los riesgos de declararse presidente busco un apoyo político interno y externo, que blindara su inmunidad como parlamentario. Todo esto indica que su juramentación no fue un acto improvisado sino estratégicamente preparado y que tomo al gobierno por sorpresa, quien se preparó para el 23 de enero de la misma manera como suele enfrentar a una manifestación opositora, con otra manifestación. La defensa de la inmunidad de Guaidó, ya no responde solamente a lo establecido constitucionalmente, sino a la posibilidad de activar a potencias extranjeras para salvaguardar su posición.

Por último la oposición intenta capitalizar el fracaso del régimen al utilizar estratégicamente la ayuda humanitaria, más allá que su cometido sea por si sola un fin en si mismo, mientras que además promueve las virtudes de su gobierno de transición respaldando legalmente con el Estatuto que rige la transición a la democracia y una propuesta de gobierno con lo que se conoce el Plan País.

Ahora bien, el primer objetivo estratégico planteado es el “Cese de la Usurpación”. Este objetivo no se ha logrado y a pesar del optimismo reinante no es fácil. Para que ocurra requiere de un evento, que puede ser la renuncia del presidente, el abandono de cargo, su expulsión a través de la vía armada o el reconocimiento por parte de las fuerzas armadas de su condición de usurpación y por tanto el reconocimiento de Guaidó como presidente legítimo.  Pero esto solo ocurrirá productos de las diferentes presiones, dado los costos de salida que implica a los funcionarios que utilizan al gobierno como fortaleza que los defienda ante la justicia nacional o internacional.

El análisis de la situación actual 

Maduro trata de mostrar fortalezas rodeado siempre de efectivos militares.

Ni Maduro, ni el régimen están derrotados, todavía. Podemos ver que mantienen ciertas fortalezas, entre ellas la coaptación de todos los poderes públicos a excepción de la Asamblea Nacional. Esto incluye un andamiaje institucional, que fabrica justificaciones jurídicas y reparte recompensas y castigos de acuerdo a su conveniencia. Las instituciones funcionan de manera homogénea y todavía no muestran a lo externo fisuras importantes. El andamiaje incluye la Asamblea Nacional Constituyente, que se presenta formalmente como poder superior al resto de los poderes constituidos, el Tribunal Supremo de Justicia, la Contraloría General de la República, la FIscalía General, la Defensoría del Pueblo y la administración pública.

Las decisiones de estos organismos dan la excusa para la intervención de las Fuerzas Armadas como organismo de apoyo del régimen. En todo caso, hasta los momentos las fuerzas armadas se presentan de la misma manera como una institución coaptadas a favor del régimen y para muchos analistas es el único impedimento real para lograr el cambio de régimen.

La tercera y no menos importante es que Venezuela si bien no cuenta con el apoyo de los principales países de América y de Europa, cuenta con la solidaridad de dos de los países que tienen asiento en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, que son Rusia y China, por lo que cualquier medida que se intente tomar en contra del régimen de Maduro contará con el voto en contra de estos dos países. Sin embargo creemos que el apoyo que le pueden dar es limitado, y nunca estaría planteada su intervención militar para favorecer a Venezuela.

Por otra parte Maduro cuenta con las siguientes debilidades: La perdida del entusiasmo de sus militancias producto de la crisis social y económica y ante la evidencia que el gobierno se muestra totalmente incompetente para resolver los problemas que existen en el país. Pero quizás su mayor debilidad sea la dependencia absoluta de las Fuerzas Armadas. Desde Chávez, las fuerzas armadas son un actor político. Mientras en otros países, la política es un tema civil, en Venezuela, las fuerzas armadas aparecen en todos los actos políticos como respaldo del régimen. Hacia ella van las presiones. Ellos no son una fuerza homogénea. Centenares de militares presos acusados de planes conspirativos, la votación de la tropa en las elecciones del año 2015 para la escogencia de la Asamblea Nacional,  mostraron que políticamente las fuerzas armadas se conectan con el del venezolano promedio. Por otra parte el apoyo al gobierno al gobiero que mayor sufrimiento ha causado a la población en su historia en períodos de paz está afectando su prestigio. Esto ocurre cuando Venezuela tiene la mayor amenaza de su historia desde la época de Cipriano Castro, con un embargo petrolero y la posibilidad de una invasión territorial.  

Por su parte Guaidó y la Asamblea Nacional cuenta también con activos importantes para el logro del objetivo estratégico del Cese de la Usurpación. Por una parte, el apoyo de la población que se ha volcado de manera entusiasta a las movilizaciones y diferentes eventos convocados. Esto se complementa con una necesidad de cambio inmediata, dado el grado de deterioro de la calidad de vida del venezolano. A su vez la Asamblea Nacional cuenta con un decidido respaldo internacional, que va más allá de las declaratorias y que manifiesta su posición en decisiones concretas que buscan disminuir la capacidad de acción del régimen y de los funcionarios y personas que los apoyan.

Ahora en las debilidades podemos observar que depende en gran medida de los Estados Unidos, Si este país llegará a abandonar el apoyo claro y contundente a la Asamblea Nacional, esta se debilitaría y solo podría operar si llegara a aflorar una  crisis interna en la coalición gobernante. Por otra parte, y a pesar de sus avances cuando logran acuerdos unitarios, su unidad es muy frágil, asediada tanto por ambiciones e intereses personales y partidistas, así como visiones diferentes de la moral y de la política. Y finalmente el apoyo opositor de parte de su militancia, aunque permanente, es emocionalmente volátil y tiende a desanimarse ante la ausencia de victorias rápidas.

El juego y sus estrategias

Para los momentos la oposición ya presentó su estrategia, en alianza con los países aliados. Ha denunciado la ilegitimidad del proceso electoral de mayo 2017, declarando a Maduro usurpador. El presidente de la AN se juramentó como presidente interino, creando actos de gobiernos en los países donde se le considera el presidente legítimo, movilizando a la población, tendiendo puentes buscando sumar aliados dentro de la coalición gobernante, y forzando una situación a través del ingreso de un importante cargamento de ayuda humanitaria, mientras que Estados Unidos bloquea a la industria petrolera venezolana, congelando sus activos y prohibiendo la comercialización con PDVSA y sus filiales.

Mientras el gobierno juega al desgaste. Espera que el tiempo baje la euforia de las movilizaciones y el entusiasmo opositor. Esta estrategia funcionó en anteriores crisis que el gobierno ha tenido que afrontar, entiéndase el paro petrolero del 2002-2003, y las movilizaciones populares en el año 2014 y 2017.

Ahora la gran interrogante, es que a diferencia de las otras situaciones, la oposición venezolana no contaba con el apoyo de los Estados Unidos en la manera frontal que presenta hoy, que de acuerdo a sus portavoces ha decidido hacer lo que sea necesario para sacar a Maduro del poder. Por tanto, el juego del desgaste dependerá de quien se encuentra en mejores condiciones para resistir el conflicto y que puede hacer en este caso la Asamblea Nacional, para romper las resistencias.

Primer escenario estratégico

La primera apuesta  es que las  actuales sanciones tendrán efectos letales para la situación de gobernabilidad del actual gobierno y por tanto, en pocos meses las fuerzas armadas se verán obligados reconsiderar su apoyo a Nicolás Maduro, en aras de preservar la seguridad de Venezuela. Esto puede llevar a los siguientes resultados.

  1. Las FFAA se unifican a favor de Maduro que nos llevaría a un segundo escenario estratégico.
  2. Las FFAA ceden ante las presiones y la ingobernabilidad y se unifican a favor de Guaidó con lo cual se logra el primer objetivo estratégico que es el cese de la usurpación
  3. Un tercer escenario sería la división  de las fuerzas armadas, que si logran coordinarse las fuerzas opositoras  puede dar lugar a un golpe de estado clásico con un vencedor y un vencido, donde no sabremos quien resultara ganador o una guerra civil.

Escenario alterno:

Implica que el gobierno a pesar de las sanciones insiste en resistir y en mantenerse a como de lugar en el gobierno con el apoyo de las fuerzas armadas. En este caso a la coalición retadora, le corresponde “subir la apuesta”, teniendo como jugada final la intervención militar abierta.

El mejor símil de la situación actual es el juego de póker. El juego se basa en una apuesta donde los jugadores no saben cuales son las cartas que están en manos de sus oponentes. La presunción de cuan bueno es el juego depende de cuanto está dispuesto a apostar. Mientras más se eleva la apuesta, más se supone que se tiene una buena mano.  Un jugador conservador, si no está segura de cuan buena es su mano, preferiría retirarse y perder poco dinero. Un jugador agresivo, puede apostar alto, para que el oponente crea que tiene una buena mano sin que necesariamente sea cierto. Es lo que se llama bluff.

En este momento hay un jugador que sube la apuesta (AN – Aliados Internacionales) y un jugador que la iguala (Gobierno de Maduro). Como en un juego de poker los jugadores no saben si el oponente esta blufeando o si ciertamente tiene las cartas suficientes para ganar el juego.

Jugador A: AN-AI-USA: 

Estrategia A1: Esta dispuesta en última instancia a utilizar la fuerza militar para desalojar a Maduro del Poder e iniciar un gobierno de transición.

Estrategia A2: EEUU está blufeando. No está dispuesto a utilizar la fuerza militar para desalojar a Maduro del Poder sino que espera que las sanciones económicas garanticen el resultado.

Jugador B: Maduro-PSUV-FFAA

Estrategia B1: Dispuesta a resistir  y combatir militarmente a las fuerzas extranjeras

Estrategia B2: Las FFAA o Maduro, están blufeando No están dispuestas a combatir militarmente a las fuerza de la coalición extranjera y en cualquiera de las subidas de apuesta del jugador A, abandona el juego.

Resultados:

Las apuestas por una transición negociada. Otros escenarios pueden ser muy peligrosos.

Resultado: A1-B1: Guerra. Venezuela no tienen ninguna posibilidad de lograr una victoria militar contra la Coalición Internacional. Reconocimiento de la AN y de Guaidó como presidente interino. Transición impuesta militarmente.

Resultado A1-B2: Rendición antes de la guerra. Reconocimiento de la AN como presidente Interino. Cese de la usurpación y gobierno de transición. Negociación y acuerdos para una transición tranzada.

Resultado A2-B1: Maduro mantiene el poder. Se profundiza la crisis estructural de Venezuela y su proceso de empobrecimiento y de quiebre como estado fallido. Arremetida judicial devastadora contra la oposición política y la AN. No hay gobierno de transición.

Resultado A2-B2: La situación se mantiene idéntica al señalado como escenario estratégico 1. Ambos jugadores siguen en su puja sin lograr un quiebre hasta que los costos o el cansancio incline la balanza hacia alguno de los jugadores o un resultado proveniente de una negociación política. Es posible un gobierno de transición pactado, pero con mayor involucramiento de funcionarios o actores claves del actual régimen y una mayor impunidad.

Conclusiones

El gran problema como verá, que la solución no depende finalmente de los venezolanos, sino de una parte de ellos (los militares) y de un gobierno extranjero.

  1. Nuestra hipótesis, es que la manera en que cese la usurpación, dependerá la característica del Gobierno de transición.
  2. Oposición derrotada, no hay transición. El gobierno trataría de ganar gobernabilidad, pero habría que ver si a través de una proyecto comunista real o a través de acuerdo con el sector económico.
  3. Oposición victoriosa con intervención militar. El escenario es de ocupación. Como en todo conflicto, quedan restos de violencia. Una población armada puede dedicarse a robo y al pillaje. La gobernabilidad requiere en una primera instancia la pacificación del país con todos los costos que eso puede significar en materia de derechos humanos y un acuerdo político y humanitario con los factores derrotados.
  4. Retiro del apoyo militar al régimen y ruptura de la coalición gobernante. La transición la establece los términos del acuerdo político donde ambas partes se reconocen a pesar de sus diferencias y da lugar, en muchos casos a acuerdos consensuados sobre la base de la conveniencia global y en otros casos en base a transacciones, donde ambas partes tienen que ceder a cambio de estabilidad y paz.