PROLEGÓMENOS A UNA ASAMBLEA. LA DISCRIMINACIÓN VELADA

Nunca pensé que sería desde la Cámara de Comercio de  Valencia, quien le daría la razón a Tibi. Yo ingenuamente pensaba que el tema del machismo en las organizaciones públicas eran cosas del pasado. Que sencillamente si había más hombres que mujeres en las directivas de los diferentes organismos que nos representan, era por razón de una mayor disposición masculina a entrar en esos menesteres, pero que si una mujer tenía las competencias, bien podría competir por un curul en una Asamblea o una directiva, sin que su género fuera un impedimento. Así que, pensé que lo de Tibi era sencillamente Gadejo, una treta para embromar a la Unidad Democrática quienes sus líderes se habían esforzado semanas, para conseguir el acuerdo perfecto, y que ahora había que desarmarla para complacer el deseo de una mayor paridad de género. Ingenuo yo, parece que las cosas hay que obligarla y que todavía existen machistas trasnochados en esta tierra, y en los gremios empresariales.

La plancha que presentara mi amigo Guillermo Manosalva para conformar su directiva tenía a dos valiosas mujeres postuladas para las vicepresidencias. Pero una reunión del Consejo Consultivo días antes de la Asamblea, conformada por cierto por puro varones, les pareció poco adecuado que dos féminas ocuparan dichos cargos. Que con una bastaba. No tomaron en cuenta, que ambas había hechos méritos suficientes para los puestos para que las proponían. Isa, empresaria exitosa, y que se ha fajado a representar a los comerciantes del centro de Valencia y María, a quien la Cámara le debe su presencia en los espacios de la radiodifusión local, y que si no fuera por la infructuosa búsqueda de patrocinio, también tendría su programa televisivo. Lástima que fuera una dama, y que por ahora, no pueda ocupar la vicepresidencia, porque esta le debe corresponder a un caballero.

Pero como un acto de discriminación no basta, también vieron con malos ojos que María fuera periodista y que este servidor fuera politólogo. Por lo menos en la opinión de uno de sus expresidentes, por cierto del que yo no recuerdo legado alguno, salvo el encono manifestado contra parte del personal de la cámara cuando le toco ejercer la presidencia. Rememoro a los presidentes de la Cámara con los que compartí, Carlos León Alvarado, ganándose personalmente a los comerciantes, haciendo que sentir a la Cámara como pocos han hecho; Ricardo Rivero, quien con su programa “Aliarse para ganar todos”, enrumbó a la Cámara dentro del espíritu de una genuina responsabilidad empresarial; Damiano del Vescovo y su lucha titánica por el reinicio de la construcción del Metro de Valencia, por largo tiempo paralizado, al lado del recién electo Guillermo Manosalva y su fundación “Un Millón de Amigos por el Metro”. De días atrás sabemos del esfuerzo de Flavio Fridegotto, quien no fuera presidente de Consecomercio, porque no quiso, porque méritos le sobran. Lo recuerdo por su Feria Empresarial que le dio lustre a la ciudad cada vez que fuera instalada. En las reuniones de la Directiva, siempre era tema la disposición del señor Yacoub de ayudar a la Cámara en sus avatares financieros. Pero Reverón, ¿que hiciste tú? De verdad que no recuerdo. Así que si hiciste algo memorable, discúlpame por mi mala memoria.

Pero este presidente sin legado, pero de mucha voz, “puro buche y pluma” dirían algunos, es quien considera inconveniente que un politólogo sea miembro de la Cámara de Comercio. Porque de acuerdo a su “buen juicio” un politólogo es un político. Supina y crasa ignorancia. Un politólogo es un profesional, que se dedica al estudio de los asuntos públicos. Y esto lo puede hacer desde la academia, desde la política, desde las empresas o desde los gremios o sindicatos. Mientras que un político es una persona que dedica su vida o parte de ella, a la búsqueda del poder, algo que en lo personal no aspiro. Traigo a colación que Víctor Maldonado, a quien considero de los mejores directores ejecutivos que haya pasado por cámara alguna en Venezuela, es politólogo y no solo se ocupa de la administración de la Cámara de Comercio e Industria de Caracas, sino que con frecuencia asume su vocería.

Pero vamos a lo concreto. No considero que Reverón sea tan ignorante para no distinguir entre un político y un politólogo. Así que deben existir otras razones, quizás algo más personales. Rememoro dos hechos, de los cuales deduzco su inquina contra los politólogos.

El primer hecho: Antes una de las arremetidas del Presidente Chávez contra la empresa privada, se reúne la dirigencia empresarial carabobeña y mi amigo Antonio Landaeta, para la fecha presidente de Fedecámaras, me pide que modere la reunión. Cuando abro la junta lo digo con palabras más o menos parecidas a éstas, “ninguno de nosotros tiene experiencia en combatir a regímenes neoautoritarios, así que todos estamos en un mismo nivel de ignorancia, y por tanto las ideas de todos, independientemente de su posición serán igualmente valiosas”. Después me enteré, Reverón, que mis palabras había herido tu ego, porque tú si te sentías experto. Caramba, de haberse sabido eso, que tú tenías la llave mágica para salir de Chávez y su régimen, nos hubiéramos ahorrado unos malos años, de este sufriente gobierno. Discúlpame no reconocer tu grandeza, pero a veces tanta luz me enceguece.

El segundo hecho Reverón, lo recuerdo clarito. Era un taller convocado por Damiano como presidente de la Cámara de Comercio, para abordar el tema de la paralización de la obras del Metro de Valencia y que por su pedimento me correspondió dirigir. La reunión comenzó relativamente puntual, con presencia de importantes personajes del Estado, recuerdo a las diputadas Vestalia de Araujo y Deyalitza Aray, al actual alcalde Miguel Cocchiola, entre mucha gente que da lustre a la ciudad en esa jornada de trabajo. La reunión tenía una agenda, y se dispusieron de mesas de trabajo para realizar el diagnóstico y un plan de acción. Recuerdo que llegaste tarde Reverón, al momento que los voceros planteaban las soluciones y tratábamos de conseguir los consensos de plenaria y tú quisiste intervenir fuera de orden, irrespetando a todos los que habían llegado temprano porque tú querías dar tu diagnóstico. Y me toco a mí decirte que estabas fuera de orden, que el diagnóstico ya había pasado y que te concretaras a la agenda de la reunión. Volví a errar, con seguridad tus explicación del tema, nos hubieran ahorrado al menos dos años de retraso del Metro de Valencia.

Así que lo que creo Reverón, es que tu razonamiento contra los politólogos es más personal. Sigue el silogismo que los epistemólogos llaman por abducción: Yván no reconoce mi grandeza, Yván es politólogo, luego los politólogos no reconocen mi grandeza. A lo que agregas este corolario, los politólogos al no reconocer mi grandeza no deben pertenecer a la directiva de la Cámara de Comercio.

Pero es mentira Reverón, yo si reconozco tu grandeza, eres por lo menos diez centímetro más alto que yo, más ancho y mucho más voluminoso.

Pero en algo si tienes razón Reverón, soy un politólogo y no político, porque éstos si tienen cabida en la Cámara de Comercio de Valencia.

Por lo demás no me queda más que felicitar y desear el mejor de los éxitos a la nueva directiva, integrada por gente muy valiosa y de mi mayor consideración, y agradecer el compañerismo con quienes compartí estos 6 años de voluntariado, que me enriquecieron mucho en lo personal y en lo profesional. A todos ellos y ellas, muchas gracias.

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Acerca de yvanserra
Director Ejecutivo de METROPINION, empresa dedicada a la Investigación de Mercado y a los Estudios de Opinión Pública. Es politólogo graduado en la Universidad Central de Venezuela con Máster de Administración en el I.E.S.A. Colaborador del Diario El Carabobeño y el semanario ABC de la Semana y profesor de Pre y Post grado de las Cátedras de Teoría Política, Políticas Públicas, Investigación Política y Planificación Estratégica en diferentes universidades del País. Desarrolló una interesante carrera en la gerencia pública desde el año 1991 hasta el año 2004 como Director General Sectorial de Financiamiento Multilateral en Cordiplan, Director General de Planificación y Director de Modernización Educativa en el Gobierno de Carabobo y Director de Inversiones en el Ministerio de Industria y Comercio. A partir del año 2004 crea la empresa Metropinión, C.A, Dedicada a la investigación de mercado y estudios de Opinión Pública, actividad que comparte con la asesoría estratégica en campañas electorales y de comunicación política. Su Blog "El Periscopio de Yván Serra" fue acreedor de un premio Polity Awards por su contribución a la comunidad digital y ha sido reconocido por el Gobierno de Carabobo por sus artículos de opinión en el año 2010 y 2011.

2 Responses to PROLEGÓMENOS A UNA ASAMBLEA. LA DISCRIMINACIÓN VELADA

  1. Reinaldo Piña Quevedo says:

    Excelente Yvan; o será que a mi me gustan los artículos donde le cantan las verdades a las gentes.

  2. Miriam Aguilar says:

    Nunca se sabe por donde salta la liebre! Es un excelente Politologo

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