Y COMO TERMINA LA COSA (PARTE II)

En nuestro Post anterior pronosticamos que los  resultados en las elecciones presidenciales de Venezuela a realizarse este próximo domingo 7 de octubre serán muy cerrados y que la victoria podría encontrarse para los dos principales bandos en pugnas en unas elecciones polarizadas, como las que está Venezuela acostumbrada.

Veamos en este artículo, lo que puede pasar el siete de Octubre y quizás el ocho, sabiendo que ambos bandos pueden ganar, tomando en consideración que una derrota es mucho más grave para el partido gubernamental que para la coalición aspirante.

We will come back

Esa frase premonitoria, pronunciada por Rómulo Betancourt, tras la derrota del candidato de Acción Democrática, Luis Piñerua Ordaz cuando se enfrentara a Luis Herrera Campins en el años 1978, recogía el espíritu de los tiempos. “Nosotros regresaremos”, era además de una expresión esperanzadora, resume la manera como se entendía la democracia iniciada en 1958. Si el partido pierde el gobierno, entrega el poder y se prepara para las próximas contiendas electorales. Rómulo Betancourt no vivió para ver su profecía cumplida. Murió en 1981 y Acción Democrática regresó al poder de la mano del médico Jaime Lusinchi en 1983.

Romulo Betancourt, presidente de la Junta Revolucionaria de Gobierno (1945 – 1948) y presidente constitucional de Venezuela (1958 – 1963). Fundador de Acción Democrática y personaje fundamental en la democracia venezolana.

El problema que se presenta en la actualidad es que los espíritus de los tiempos son otros. La posibilidad de regresar es una garantía de estabilidad del sistema. Los perdedores asumen su derrota, porque saben que tendrán oportunidades futuras. Sin embargo en Venezuela, ninguno de los bando en pugna, tienen esta creencia.

Por una parte factores presentes en la coalición democrática teme que la victoria consolide al régimen  y termine de cambiar el orden constitucional, para imponer definitivamente un régimen similar a los socialismos reales que cundieron en Europa luego de la 2da guerra mundial, y por tanto, alejar por quien sabe cuanto tiempo, la posibilidad que un factor distinto al régimen actual, asuma el poder.

El otro factor temería que la perdida electoral, implique además la perdida de sus principales fortalezas, (el liderazgo de Chávez y el uso partidista de la renta petrolera),  y por tanto se haga mas dificultoso su regreso al poder.

Por otra parte, hay que considerar la situación de muchos personeros que tienen puestos claves tanto en la administración pública, como en la fuerza armada nacional, denunciados fuera de las fronteras del país, por actos de corrupción ó de narcotráfico. El cambio de poder, significa para ellos, la posibilidad de afrontar juicios y condenas, y por tanto, en aras de su supervivencia, pudieran verse tentados a conspirar y promover actos que signifiquen el desconocimiento de la voluntad popular, si esta fuera contraria al régimen imperante.

De allí que existan dudas sobre el reconocimiento que harán los perdedores sobre los resultados electorales del domingo y  por supuesto eleva la imaginación sobre las acciones que pudieran emprender cada para tratar de mantener o asumir el poder.

Tres escenarios imposibles

Ante todo una disculpa a los lectores internacionales, por lo que parecen unas verdades de perogrullo, pero que la desconfianza y/o desconocimiento de las condiciones reales de la política de parte de grupos importantes de ciudadanos de ambos factores sobre la situación política en Venezuela, me obliga a dar estas consideraciones, que pueden parecer impropias en otras circunstancias:

1.- Es imposible que la oposición haga un fraude electoral. En el año 2002, con la designación de Carrasquero como presidente del Consejo Nacional Electoral, el régimen tomo el control de este organismo y ha generado una estructura donde resulta prácticamente imposible que fuerzas ajenas al gobierno, pueda tener injerencia en el sistema electoral. Así que si la oposición, llegará a triunfar, no será por escamoteo de votos, o alguna argucia parecida.

2.- Es imposible que Chávez desconozca los resultados que señale el Consejo Nacional Electoral.  Parte de la predica del partido gobernante estuvo basado en la fortaleza del sistema electoral, y en lo que se llama en criollo tratar de “curarse en salud”, conminó a la coalición democrática a reconocer a priori el resultado electoral. Por tanto, sea cual sea, el resultado que ofrezca el Cne, este será reconocido por el candidato Chávez y su partido.

3.- En caso de una derrota electoral, es imposible que el presidente no entregue. El presidente al perder las elecciones (y reconocer su perdida) no solo pierde la legitimidad para mantenerse en el cargo, también implica la pérdida real de poder, es decir, la capacidad de imponer su voluntad a otros. Así que con las perdida de las elecciones, adolecería de capacidad real de evitar la transmisión de mando.

Will they come back?

En una democracia normal, cualquier partido bien posicionado en el electorado, como es el caso del Psuv, tendría posibilidades de regresar tranquilamente al poder. Lo pudo Ortega, luego de su cuestionado gobierno, lo hizo el PRI mexicano con Peña Nieto. También lo podría hacer el Psuv,  pero no Hugo Chávez Frías.

Las condiciones de salud del presidente, presagian que difícilmente pueda mantener su liderazgo personal en el país, en el mediano plazo. Con la derrota de Chávez, el partido tendría que ir renovando sus liderazgos y comenzar por buscar sustitutos. Por tanto, si bien el Psuv, pudiera volver a ser gobierno, no así Hugo Chávez.

Visto por tanto desde esta perspectiva, podemos plantear los escenarios políticos que se plantean el 7 de octubre y que van más allá de lo electoral:

Escenarios del 7 de octubre
  1. El escenario que se considera más probable es el reconocimiento del triunfo electoral por parte de los perdedores. Este escenario se sustenta en los siguientes supuestos:
    • Las fortalezas del sistema electoral. Con un sistema automatizado y auditado por las partes políticas, con el proceso de auditoría postelectoral del 54% de las mesas, si cada partido, tiene un mecanismo eficaz de control electoral, cada parte sabría con mucha precisión la cantidad de votos obtenidos por cada tolda política.
    • La presencia de sistemas de comunicación pública de los resultados electorales a través de las redes sociales, como facebook o twitter. Esto implica en realidad un proceso espontáneo de control público que tendrán el sistema electoral, adicional al que poseen los partidos.
    • La moralidad de algunos (espero que no sean solo algunos) de los miembros y personal del Cne y de la Fuerza Armada Nacional, quienes no se callarían ante la promulgación de unos resultados amañados. Recuerden el caso del General Chileno, quien sugirió que el “No” había triunfado en el plebiscito, que terminó con el gobierno de Pinochet.

    Simbolo de la concertación chilena durante el plesbicito de 1988. La declaración de un general chileno permitió que se reconocieran finalmente los resuttados.

  2. Alteración de resultados por parte del Consejo Nacional Electoral a favor del gobierno. Si bien tenemos confianza en el sistema electoral, pecaría de ingenuo desconocer este escenario. Pero para que éste sea factible, habría que responder algunos interrogantes: ¿Posee el actual régimen tal poder, como para obligar a gente a actuar contra los principios de transparencia y obligar a una buena parte de los miembros del sistema electoral y de las fuerzas armadas, a decir mentiras o callar verdades? ¿Existe la capacidad tecnológica para poder alterar los resultados, afectando la fortaleza del propio sistema electoral, sin que el público sepa cuales son los resultados reales? ¿Existiría unanimidad en este sentido, tanto en el órgano electoral, como en la Fuerza Armada Nacional? Si estas respuestas fueran afirmativas y el gobierno intenta un fraude, tendríamos dos escenarios:
    • Batalla campal: con demostración clara y  matemática que  los resultados fueron falseados y con presencia masiva de calle, la oposición trata de cobrar su victoria en las calles. Hay conatos de violencia con posibilidad de violencia abierta. Alteraciones del orden público, estado de excepción  y finalmente la perdida de legitimidad del régimen como finalmente ocurrió en los casos de Serbia o Ucrania o la primavera árabe.
    • No hay nada que hacer: el gobierno se impone a la fuerza y luego de unos primeros escarceos, la oposición cede ante la necesidad de la población civil de seguir con la cotidianeidad y por tanto las manifestaciones van perdiendo fuerza hasta que por fin se apaciguan.

    La Primavera arabe. Con la presencia masiva del pueblo en la calle se pudo acabar con decadas de dictadura en Túnez y Egipto.

  3. Desconocimiento de un resultado adverso por parte de la oposición. En este caso no tengo duda que se repetiría el escenario del referéndum revocatorio del año 2002. Es decir una oposición que al no poder demostrar el fraude electoral, no logra motivar acciones contundente de calle, ni tampoco la acción institucional de la comunidad internacional, para finalmente asumir la derrota por la vía de los hechos y afectando seriamente su legitimidad ante sus electores y con ello alejando la posibilidad de mantener parcelas de poder en las elecciones venideras, para escoger a los gobernadores y diputados regionales, alcaldes y concejales.

En mi post anterior, advertía que la mejor manera de lograr pronósticos positivos es a través del voto. En este caso, la garantía que los escenarios que deseamos se cumplan, entiendase como aquellos que ofrecen paz y justicia, depende en buena medida, del aporte ciudadano en el control electoral. Nuestra presencia en los centros electorales, transmitiendo información veraz, no cayendo en rumores es fundamental en este momento, que no dudamos de calificar de histórico.

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Acerca de yvanserra
Director Ejecutivo de METROPINION, empresa dedicada a la Investigación de Mercado y a los Estudios de Opinión Pública. Es politólogo graduado en la Universidad Central de Venezuela con Máster de Administración en el I.E.S.A. Colaborador del Diario El Carabobeño y el semanario ABC de la Semana y profesor de Pre y Post grado de las Cátedras de Teoría Política, Políticas Públicas, Investigación Política y Planificación Estratégica en diferentes universidades del País. Desarrolló una interesante carrera en la gerencia pública desde el año 1991 hasta el año 2004 como Director General Sectorial de Financiamiento Multilateral en Cordiplan, Director General de Planificación y Director de Modernización Educativa en el Gobierno de Carabobo y Director de Inversiones en el Ministerio de Industria y Comercio. A partir del año 2004 crea la empresa Metropinión, C.A, Dedicada a la investigación de mercado y estudios de Opinión Pública, actividad que comparte con la asesoría estratégica en campañas electorales y de comunicación política. Su Blog "El Periscopio de Yván Serra" fue acreedor de un premio Polity Awards por su contribución a la comunidad digital y ha sido reconocido por el Gobierno de Carabobo por sus artículos de opinión en el año 2010 y 2011.

2 Responses to Y COMO TERMINA LA COSA (PARTE II)

  1. Carlitos says:

    Después de ese laaargo articulo, al final Chavez gano caminando. Pura paja fue lo que escribió, se dio cuenta querido amigo que cuando uno esta fanatizado no puede ver la verdad con claridad?

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